Asalto, fuga y tensión con la policía en la Sexta

Asalto, fuga y tensión con la policía en la Sexta
Todo empezó con un intento de robo en la calle Alpatacal, y terminó con un choque entre vecinos y agentes en el asentamiento Escorihuela.

La historia tuvo su origen en un asalto ocurrido en calle Alpatacal de la Sexta Sección. El desarrollo fue la persecución de dos policías en moto que salieron tras los asaltantes (también en moto) y el desenlace fue el menos esperado: piedrazos, balas, gases lacrimógenos y un piquete de vecinos del asentamiento Escorihuela en la calle Tiburcio Benegas de esa zona.

Momentos de tensión y denuncias cruzadas por agresiones entre vecinos y uniformados se registraron durante la mañana y parte de la siesta de ayer en las inmediaciones de los terrenos del ferrocarril, episodio que dejó como saldo cuatro detenidos y un remolque de la policía tumbado en el centro de la calle, en medio de las protestas de vecinos.

"Entraron y reprimieron de la nada. Muchos de nosotros ni siquiera sabíamos qué pasaba, qué estaban buscando cuando avanzaban y nos empujaron, además de tirar gases y disparar contra la gente. No les importó que hubiesen chicos por todos lados", denunciaron indignados los habitantes del asentamiento Escorihuela, ubicado en el predio del ferrocarril, entre calles Pellegrini y Suipacha.

En tanto, según la versión del jefe de la Distrital Capital-Godoy Cruz, Gustavo Bastías -en base a lo que le comunicaron los efectivos- fueron los vecinos quienes arremetieron primero contra la Policía arrojando piedras.

La instrucción recayó en la Oficina Fiscal 13, donde tomaron las denuncias de los vecinos agredidos y donde quedaron los cuatro detenidos durante los disturbios.

Asalto y persecución

Minutos antes de las 11 de ayer, dos hombres intentaron asaltar y sustraerle una moto a una mujer en la Sexta Sección. Fue en ese momento cuando se dio aviso a dos efectivos de la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR) que estaban en un puesto fijo de la zona, que llegaron inmediatamente y sorprendieron a los asaltantes cuando intentaban dar su golpe.

Con el asalto frustrado, los dos sujetos emprendieron la huida, mientras los efectivos iniciaron su persecución. Estaban a diez cuadras del Escorihuela y cuando llegaron al lugar, se perdieron entre las precarias casas de la villa.

Hasta aquí el relato de las dos partes coincide, pero es en el momento en que los policías entran al predio cuando hay versiones cruzadas.

"Los ladrones entraron al asentamiento y cuando los efectivos ingresaron en las motos los mismos vecinos, que escondieron a los asaltantes, empezaron a tirarles piedras. Ante esta situación pidieron refuerzos y cuando llegaron los móviles se puso todo más tenso", explicó Bastías.

Sin embargo, Omar González, presidente de la unión vecinal del asentamiento, dio otra versión, al relatar que fueron los efectivos quienes ingresaron reprimiendo sin ninguna razón.

"Siempre se meten y hacen lo que quieren, nos tratan como negros. Esta mañana entraron siguiendo a los dos ladrones y cuando estaban acá empezaron a reprimir", contó González junto a un centenar de vecinos que tomaron la calle reclamando por lo que habían vivido horas antes.

"Entraron disparando, no con balas de goma, sino con 9 milímetros. Iban disparando y tirando gases lacrimógenos sin que les importara nada. Cuando alguno de nosotros preguntaba qué pasaba, nos insultaban y nos decían que nos metiéramos en las casas. Nosotros mismos vimos cómo disparaban gases a los chicos que estaban en los techos y cómo los tiraban a propósito adentro de las casas", denunciaron los habitantes, mientras sacaban de una bolsa de nylon las balas y los restos de los proyectiles con que habían sido atacados.

En el lugar viven unas 75 familias (350 personas), que en diciembre de 2013 van a recibir viviendas del IPV en un barrio que ya está prácticamente listo en las inmediaciones del Zoológico. "Esta mañana estuvimos por allá, donde nos vamos a mudar. Y la verdad es que estamos muy entusiasmados. No entiendo por qué, entonces, pasan estas cosas si nosotros lo único que queremos es vivir tranquilos los 12 meses que nos quedan acá", agregó el presidente de la unión vecinal.

Disturbios

Luego de los disparos, unos cien vecinos del asentamiento salieron a la calle y cortaron ambas manos de Tiburcio Benegas, exigiendo que se presentara el ministro de Seguridad, Carlos Aranda.

El funcionario no apareció y entonces reaccionaron volteando una casucha de vigilancia que el Ministerio de Seguridad tiene apostada en la esquina de Benegas y Moldes, acto que se concretó en minutos e hizo que la calle quedara con un reguero de vidrios.

"Todos sabemos quiénes son los delincuentes en el asentamiento, la mismísima Policía lo sabe. Si vienen un día y entran a las casas que tienen que entrar, haciendo bien las cosas, de entrada se acaban todos los problemas", denunció otra vecina, que prefirió el anonimato, y luego agregó: "No entiendo por qué no viene el ministro Aranda. Así como vienen corriendo él y su equipo cuando matan a una mujer en la Sexta, de la misma forma esperamos que venga acá cuando se nos reprime sin razón".

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