Pasadas las 17.00 se produjo un hecho de inseguridad, de los tantos que suceden en nuestra provincia, pero con la característica de que el lugar elegido por los delincuentes para cometer sus fechorías está ubicado a 60 metros de la una comisaría.
Según las víctimas, el malviviente, ingresó al negocio con un arma en su mano con la que apuntó a la cabeza de un hombre que estaba circunstancialmente en el lugar realizando una compra.
El cliente fue obligado por el delincuente, siempre a punta de pistola, a sacer el dinero del negocio que estaba dentro de una caja registradora, mientras la empleada se mantenía en cuclillas al costado del mostrador.
"Me decía que me quedara tranquila que no me pasaría nada, mientras pedía a los gritos que le dieran la plata", dijo la empleada.
Según las víctimas, una vez que el delincuente se hubiera ido llevándose dinero y los celulares de la empleada y del cliente, se pusieron en contacto con el 911, que a pesar de estar el negocio a metros de la Comisaría Seccional IIª de la Policía, tardaron en llegar cerca de media hora y para colmo lo hicieron en un taxi y no en una de las unidades del servicio policial como para salir a buscar al delincuente.
Los vecinos, que se juntaron en el lugar, reclamaron una mayor presencia de la Policía ante la cantidad de hechos delictivos que se producen habitualmente en la zona.
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