Una familia fue víctima de un atraco domiciliario por parte de 3 ladrones. Llamaron a los policías pero éstos no tenían móvil. Les robaron dinero, comida y el auto. Sin detenidos.
"Duró cerca de 15 minutos, que para mí fueron como 20 años". Así describió Alejandra (45) el robo del que fue víctima el martes cerca de las 20 cuando estaba en su casa de calle 2 de Mayo al 7000, en Corralitos; junto con ella estaban su esposo y su hijo de 17 años; el más pequeño, de 13, había cruzado a la casa de un familiar.
En la vivienda de Alejandra funciona una despensa pero, aunque ésta estaba abierta cuando ocurrió el atraco, la gavilla -compuesta por tres asaltantes armados y con sus caras encapuchadas- prefirió entrar por el living de la casa. Allí abordaron a sus víctimas y luego las obligaron a ir hasta una habitación. Ya en ese lugar, buscaron los cargadores de los celulares y les ataron las manos. Además, a Alejandra le cubrieron el rostro con un repasador y a su esposo lo taparon con camperas y un colchón.
Igual, en medio del atraco llegó el momento más crítico: el más pequeño de la casa entró al predio –"sacándose fotos con su celular nuevo", explicó su mamá– y apenas cruzó el umbral fue sorprendido por uno de los ladrones. "Lo estaban esperando en la puerta. Lo peor fue ver cómo tiraron al piso a mis hijos para atarlos, como si fueran perros", se conmovió la mujer.
Tras eso, los ladrones se dedicaron a revolver la casa. Se alzaron con 8 mil pesos, un televisor 32 pulgadas, una netbook, los celulares de las víctimas y una mochila escolar en la que cargaron otros objetos. Luego, fueron hasta la heladera del negocio y se llevaron todo el fiambre que había guardado. "Nos limpiaron la heladera. La vaciaron. Parece que tenían hambre porque se llevaron el fiambre pero no los yogures", agregó Alejandra, quien calculó que las pérdidas por esos alimentos superan los mil pesos.
Tras eso, la banda cargó todo el botín en la camioneta Partner de la familia y huyó, El vehículo hasta anoche no había aparecido.
Otro punto crítico del asalto fue el momento de llamar a la Policía. "Nos comunicamos con el 911 para avisar del robo pero como la Policía no llegaba, un familiar nos llevó en su auto a la comisaría. Allí nos enteramos de que no había móvil, por lo que tuvimos que usar ese mismo auto para trasladar a los policías hasta mi casa", finalizó la mujer.
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