El Arzobispado de Paraná anunció que colaborará con la Justicia en el caso Ilarraz

Ante la intervención de la Justicia de Instrucción de Entre Ríos en el caso del sacerdote Justo José Ilarraz, acusado de abusar sexualmente de 50 niños de entre 12 y 14 años entre 1984 y 1992 en el Seminario Menor de Paraná, el arzobispado de esa ciudad emitió el viernes un comunicado en el que no sólo se pone a disposición de la Justicia para aclarar los hechos sino que reitera que a partir del 7 de septiembre pasado se apartó del ejercicio del ministerio al sacerdote involucrado
"El Arzobispado de Paraná colaborará con el tribunal competente en todo lo que esté a su alcance para el completo esclarecimiento de los hechos -sostuvo el comunicado-. Reiteramos la firme determinación y compromiso con la búsqueda de la verdad y la aplicación de las sanciones legales que en su caso correspondan, conforme al derecho común aplicable."

En el segundo párrafo, vuelve atrás en el tiempo y cuenta que en 1995, cuando por la declaración de personas afectadas se tomó conocimiento de los hechos, el Arzobispado de Paraná había procedido a realizar una investigación, la cual puso a disposición de la Justicia.

Además, señala que en el transcurso del año pasado, por iniciativa propia y antes de cualquier denuncia periodística, y cumpliendo expresas directivas generales del papa Benedicto XVI en el trato de estos "gravísimos y dolorosos hechos", el arzobispado pidió instrucciones a la Santa Sede para lograr una solución definitiva y en procura de la justicia.

A raíz de esa actuación eclesial del Arzobispado de Paraná y del Obispado de Concepción del Tucumán, a partir del 7 de septiembre pasado el acusado Justo José Ilarraz fue apartado del ejercicio del ministerio. "Mientras actúe la Justicia -concluyó-, mantendremos una actitud de respeto prudente, colaborando en la sustanciación de la causa. Reiteramos nuestro profundo dolor y repudio por los gravísimos sucesos, tal como fue expresado en el comunicado del 13 de septiembre. Acompañamos a las víctimas y a sus familias y nos ponemos a su disposición."

Ilarraz, que permanece prófugo desde que el caso salió a la luz, fue el prefecto del Seminario Menor de Paraná, establecimiento educativo al que asistían chicos de entre 11 y 13 años que luego podían seguir sus estudios para consagrarse sacerdotes.

Por lo menos, dos sacerdotes en actividad admitieron ante la Justicia haber sido víctimas de abusos por parte de Ilarraz cuando cursaban sus estudios primarios en este preseminario, que depende del arzobispado local. Los dos testimonios que ya tiene en su poder el juez de instrucción de Paraná, Alejandro Grippo, confirmarían los cargos que se presentaron contra el cura.

Ilarraz había sido enviado al Vaticano, donde realizó una licenciatura, tras lo cual regresó al país para asumir como párroco de una capilla en la ciudad tucumana de Monteros.

Comentá la nota