Ex Arsenales: Los testigos realizaron un viaje al pasado y al horror

Ex Arsenales: Los testigos realizaron un viaje al pasado y al horror
La inspección ocular comenzó con el galpón Nº 9, donde permanecieron secuestrados cientos de personas. Un edificio de dos aguas dividido en dos pabellones. Mucha gente participó de la extensa y extenuante jornada, cargada de una energía negra, oscura.
De la inspección ocular participaron testigos víctimas que allí estuvieron alojados: Juan Francisco Cabrera, Ernestina Yackel, Antonia Barrionuevo, Osvaldo Pérez, entre otros.

Todos coincidieron en que "la mayoría estábamos del lado izquierdo". Del derecho quienes estaban graves, muriéndose. El galpón es grande, tiene ventanas pequeñas, el ambiente de encierro es total.

"Si ahora se siente el encierro, imagínense lo que fue en aquellos momentos, muchas veces estábamos metidos, con los ojos vendados, ahí adentro, donde hacíamos nuestras necesidades, todos infectados", contó Pérez.

Frente al galpón había una carpa, donde se alojaban los gendarmes, siempre había fuego, en ocasiones estaba el cura José Eloy Mijalchyk. Al costado, en medio del monte, en ocasiones, sacaban a los secuestrados para que hagan sus necesidades. Unos metros más adelante se observan pozos, donde se hacían los enterramientos, una forma de tortura habitual en la época. Durante días dejaban el cuerpo enterrado, solo la cabeza salía de la superficie.

En ese galpón se encontraron manchas de sangre. La perito, comisario mayor, de la Policía de la Provincia, Irma Moyano, explicó que el trabajo para determinar las manchas se lo hizo con luminol. "Se trabajó durante un mes y medio, junto a testigos". Aclaró que la labor fue muy compleja debido a los metales, propios de la construcción, que se mezclaron con las manchas, sobre todo en la zona del suelo.

Por su parte, la perito de la policía Mara Moreira, contó que durante las pericias, le entregaron 46 sobres con proyectiles de 45 y 25 milímetros de pistolas automáticas y semiautomáticas. Explicó que se encontraron orificios en las paredes que coinciden con el tamaño de los proyectiles. El fiscal Leopoldo Peralta Palma preguntó porqué disparar en un lugar cerrado, ya que la bala puede rebotar y resultar muy peligroso. Moreira respondió que seguramente se agujereó la pared porque había algo entre la pared y el arma. Es decir una persona.

Al finalizar las declaraciones, gendarmes realizaron dos disparos. La intención era corroborar que los disparos, desde afuera se escuchaban. Ante el silencio del público, jueces, secretarios y periodistas las dos explosiones se oyeron con claridad. El escalofrío invadió el alma de más de uno.

Fosas comunes

Unos 300 metros del galpón están las excavaciones donde se encontraron restos óseos. El antropólogo Juan Nóbile del Equipo de Antropología Forense (EAAF), explicó los pozos de alrededor de dos metros y medio. Se hicieron con retroexcavadoras, antes de arrojar los cuerpos y después para taparlos.

Los cuerpos eran calcinados, esto se evidencia porque junto a los restos se encontraron neumáticos y material combustible, además de proyectiles de armas de fuego. "Tiene la forma de un horno subterráneo para altas temperaturas", sostuvo. Las fosas están divididas en cinco partes, con pozos que oscilan entre dos y tres metros de profundidad. También aclaró que a los restos quemados son muy difíciles de extraerles el ADN. En una sola de ellas, estaban los restos de 13 personas, de las cuales identificaron a 12. La mayoría tenía disparos en la cabeza y el cuerpo, y con fuertes golpes. Estaban semiquemados y maniatados. En la misma fosa se encontraron proyectiles, zapatos, medias, cospeles y monedas de 1976. Juan Jiménez, Guillermo Corroto, Miguel Alarcón, José Tapia, Damián Márquez, Hugo Alarcón, Ricardo Salinas y Felipe Urueña estaban en la fosa. También estaban en el lugar Rosario Arganaraz, el santiagueño Eduardo Vizcarra y el porteño José Luis Maldonado.

Terror y anhelo de justicia

La jornada estuvo inundada por el horror, luego de 37 años, testigos recorrieron el lugar donde estuvieron cautivos, donde vieron exterminar a sus compañeros, amigos, parejas, parientes. El predio es extenso. Incluso se continúan haciendo excavaciones para determinar si se pueden encontrar más restos óseos.

Periodistas y público en general no escaparon, hoy, al terror de aquellos años. El aire todavía tiene aroma lúgubre. Una audiencia extensa, agotadora, emocionalmente movilizante. El público respetuosamente acompañó la jornada, algunos con carteles. El rostro de quienes tienen familiares desaparecidos era largo, triste. Allí exterminaron a sus seres queridos. El clamor de justicia por los 30.000 desaparecidos se oyó más que nunca.

Cronograma

Según la información emitida por el Tribunal Oral Federal el jueves 19 de Septiembre se realizará Inspección ocular en "Nueva Baviera"; "Escuelita de Famaillá" y "Comisaría de Monteros". Salida desde el Tribunal a las 9.30

El viernes 20 de Septiembre, se realizará recepción de testimonios, desde las 9.30 e inspección ocular en "Pozo de Vargas" a las 15.30

El jueves 26 de Septiembre, inspección ocular en "Caspinchango" y "Santa Lucía". Salida desde el Tribunal a las 9.00

El viernes 27 de Septiembre, testimoniales y documentales, desde las 9.30 y declaración de imputados.

El jueves 10 de Octubre comenzarán los alegatos.

En el TOF se juzgan las responsabilidades que tendrían 41 imputados en 206 casos sobre privaciones de libertad, torturas, homicidios y delitos sexuales. Los hechos habrían tenido como escenario los centros clandestinos del Arsenal y la Jefatura de Policía.

Arsenales

El Arsenal Miguel de Azcuénaga fue uno de los principales centros de detención y exterminio de personas del país. Predio militar de varios cientos de hectáreas ubicado, sobre ruta nacional n° 9, en Las Talitas. Para el año 76 el predio era ocupado parcialmente, en su extremo sur, por la Compañía de Arsenales 5, dependiente de la Quinta Brigada de Infantería de Tucumán. El CCD por su parte, se encontraba hacia el norte y hacia el este de dicha unidad.

La tortura era parte de los interrogatorios a los que eran sometidos y en su mayoría las víctimas fueron asesinadas.

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