Arrojaron una molotov contra la casa de una familia que había sido amenazada

Arrojaron una molotov contra la casa de una familia que había sido amenazada
Durante la madrugada de ayer 9 de Enero, la familia Osorio que reside en Tobas 1025 del barrio José Fuchs recibió un ataque contra su casa.
Carlos Osorio, un carnicero que reside en el barrio José Fuchs, denunció ayer desesperado ante Diario Patagónico la situación que le toca vivir. Relató que ya fue amenazado de muerte tres veces y que ayer a la madrugada, mientras su familia dormía en la vivienda donde reside con sus padres, fue incendiada con bombas molotov.

Carlos comentó que en el playón de Charrúas y Patagones, del barrio José Fuchs, observó que había un grupo de al menos 15 jóvenes reunidos en la noche del martes. Después de comer junto a sus hijos y acostarse, sobre la 1:30 cayeron dos bombas molotov contra la vivienda que quemaron las ventanas y el machimbre de la casa.

“Ya estábamos acostados, salimos a mirar y no había nadie. Ya es la tercera denuncia que tengo de amenaza de muerte, son pibes que están llegando de las 1008, del San Cayetano. Ellos creen que nosotros somos los que los estamos denunciando, pero roban en todos lados. Ya le robaron a un oficial de policía que alquila en las inmediaciones, y siguen haciendo de las suyas”, sostuvo Osorio luego de denunciar el ataque en la Seccional Tercera.

“Yo me pienso ir, algo tienen que hacer. Me voy del barrio”, dijo angustiado por la situación. “Yo a veces ni como porque no estoy tranquilo. Anoche estábamos acostados, pero quisieron barretear la puerta con un fierro de dos metros”, describió el carnicero que trabaja todo el día en una carnicería de La Loma y no soporta más los ataques de las patotas de su barrio.

“Es un hostigamiento continuo. Esta bandita se junta desde octubre, vienen a chupar, llegan en distintos autos, todos drogados. Fui a comprar carbón a la una de la tarde el otro día a una despensa, y llegan tres y me pegan en la nuca”, denunció.

Carlos hace cinco años vive en el lugar y dice estar “traumatizado, estresado con esto”. Confesó que tiene que estar medicado porque no “da más”.

“La delincuencia está ganando en el lugar, algunos dicen que son punteros políticos. Yo no sé, no quiero meterme con nadie. Ni a los bailes salgo. Quiero que anden circulando más policías, así no se juntan”, pidió Carlos que una vez fue testigo de una detención en un procedimiento policial y cree que desde aquella vez empezaron los problemas.

Insiste a las autoridades que intervengan. Ayer su madre, una mujer mayor, lloraba desconsolada por los ataques. Su padre, operado del corazón, no había podido dormir por el miedo.

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