Un comando de tres terroristas de ETA "que no había iniciado su actividad pero estaba en condiciones de actuar inmediatamente" fue arrestado por la policía española por orden del juez Baltasar Garzón. Es la tercera vez en pocas semanas que las fuerzas de seguridad desarticulan un grupo de violentos fuertemente armados impidiéndoles comenzar sus atentados. Garzón dirigió las operaciones que se realizaron en la madrugada en las localidades de Ursubil y Asigarraga, ambas en Guipúzcoa.
Los arrestados eran "legales", es decir no estaban fichados por la policía, lo que aumenta el valor de inteligencia de la operación, que tuvo lugar cuatro días después de que fuera asesinado el alto jefe del servicio de inteligencia de la Policía, inspector Eduardo Puelles García en Arrigorriaga. Pero las autoridades descartaron que el grupo tuviera que ver con ese atentado. El Secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, advirtió que "todos aquellos que forman parte de la banda terrorista o que pueden en algún momento pensar en integrarse en ETA deben tener muy claro que su único final es la cárcel".

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