Los hechos de robo por arrebato de celulares y carteras de las manos de sus dueños en las calles de Formosa crecen y se multiplican en el centro y en barrios pero focalizándose en algunos sectores y acentuándose en determinadas fechas del mes.En los barrios, las víctimas preferidas de los arrebatadores son los adolescentes, que evidencian tener un bien de valor cuando sostienen su teléfono celular en la mano, para enviar mensajes o para escuchar música.
También suelen utilizar armas blancas para amenazar y lograr que les entreguen el aparato electrónico.
En muchos casos, las denuncias no se hacen, salvo algunos padres de jóvenes que notifican a la policía sobre el hecho, que nunca queda esclarecido, salvo casos en que el robo fue reciente y el aviso a la policía, inmediato.
El mercadito
El gran "agujero negro" para desprevenidos compradores es el denominado Mercadito paraguayo, ubicado en pleno centro y a una cuadra de Casa de Gobierno.
Allí, los dueños de lo ajeno operan de manera organizada, entre dos, tres o cuatro integrantes de una banda que desvalijan a una persona y en la huida, se pasan rápidamente el bien robado entre ellos, para despistar al dueño o eventuales policías que pudieran perseguirlos.
En este caso, también son blanco de los arrebatos, las carteras de las mujeres que caminan por el lugar.
En este caso, los arrebatadores seleccionan a sus víctimas observándolas por un breve tiempo para advertir si están solas o acompañadas, si son muy adultas, cosa que les impediría perseguirlos, o bien si siendo jóvenes, tienen niños muy pequeños que les dificultaría defenderse.
Diestros en el manejo de los movimientos de la gente, los vendedores raramente son blanco de los robos. Ahora, pequeños comercios, y compradores que no conocen de los riesgos del lugar, son un blanco relativamente fácil para los malhechores.
Al tratarse de un lugar muy céntrico, también es un lugar que tiene, en ciertos horarios, una fuerte presencia policial.
Si bien eso desalienta y frena el accionar delictivo de estos ladrones, habría horarios en que es una zona difícil de supervisar, por el gran flujo de gente que circula por las veredas.
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