El arquitecto representa un universo particular y específico basado en ideales

Muchos años atrás, los arquitectos celebraban su día el 8 de noviembre, en coincidencia con el Día Internacional del Urbanismo, que conmemora la última reunión del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (Ciam), realizado en Atenas en 1933.
Posteriormente se sumó el 1º de julio, como el Día del Arquitecto Argentino, fecha que tiene su origen en 1985, cuando la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) dispuso establecerla como Día Internacional de la Arquitectura, recordando la fecha de creación de esta entidad, realizada en Suiza en el 1° de julio de 1949.

Bella arte

Tradicionalmente, la arquitectura ha sido conceptuada como una de las seis Bellas Artes.

Determinados edificios u otras construcciones son obras de arte ya que pueden ser considerados primariamente en función de su forma o estructura sensible o de su estética.

Desde este punto de vista, aunque los medios de la arquitectura puedan consistir en muros, columnas, forjados, techos y demás elementos constructivos, su fin es crear espacios con sentido donde los seres humanos puedan desarrollar todo tipo de actividades. Es en este ‘tener sentido’ en que puede distinguirse la arquitectura (como arte) de la mera construcción. Así es como ésta es capaz de condicionar el comportamiento del hombre en el espacio, tanto física como emocionalmente.

Saludo

Desde el Colegio de Arquitectos de nuestra ciudad, se hace extensiva una salutación especial a los profesionales agrupados en dicha organización: “Siempre las celebraciones son motivo de reflexión y festejo, en estos momentos se propicia la camaradería y el encuentro de los que asumen pretensiones de formar parte de algo que nos identifica y reconoce.

“Sabido es que cada arquitecto representa un universo particular y específico, basado en ideales, búsquedas, historias y sentimientos; estos son los que configuran la base de su creación y trabajo, la misma que genera ante cada encargo una producción de sentido, un hacer posibilitante lleno de matices como la vida misma.

“Detrás de ese ‘Pensar, desear y construir’ subyace la idea siempre oportuna de un mundo mejor, de una proyección solidaria hacia aquello que hoy no es pero será (proyecto), y también son estas cuestiones las que dimensionan esta noble profesión que desde tiempos inmemoriales ha convivido y acompañado la vida de los hombres en las ciudades.

“Sabemos que el desempeño de la profesión es un juego de intereses y afinidades que tiene al arquitecto como el legítimo organizador de los hechos, ideas y labores de un complejo sistema de lecturas e interpretaciones que una sociedad acuna, espera y necesita, entonces es bueno permitirse el tiempo para celebrar un oficio, una manera de expresión que resulta similar a la del traductor, quien por su bagaje cultural y conocimientos puede traducir las necesidades en espacios habitables, ideas en lugares vivibles y sueños en deseos cotidianos. ¡Feliz día arquitectos!”.

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