Se arma la JP...(Jerárquicos Peronistas)

Los actuales jefes de la Provincia, en general designados por el actual Gobierno, tendrán puntos extra para "pelear" por un puesto.
Una trama de decretos amenaza con mandar al tacho aquella promesa de concursar de manera abierta, es decir "sin trampas", 725 jefaturas en la Provincia. El resultado de la maniobra, de concretarse, sería la entronización de funcionarios del actual Gobierno en las terceras líneas de la administración pública, despojando de cualquier chance de ingresar al Estado a los profesionales cordobeses "sin palanca".

El contexto es el inminente llamado a concurso de oposición y antecedentes para cubrir las jefaturas de planta permanente, que son, justamente, los cargos mejores remunerados de la administración provincial: entre cinco y seis mil pesos mensuales de bolsillo.

El supuesto tejemaneje fue "advertido" por la Unión de Personal Superior (UPS). También desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) aseguraron que "no se trata de un concurso abierto, sino de un blanqueo de cargos políticos".

Aunque la maraña de papeles es difícil de explicar, una síntesis es que quienes actualmente ocupan los cargos de jefes, subdirectores y directores de jurisdicción, siendo la mayoría empleados contratados durante los últimos años, tendrán un plus de entre 20 y 30 puntos. La diferencia será indescontable para otro profesional sin antigüedad en el Estado que pugne por un puesto.

Surge, sin medias tintas, de la aplicación del puntaje que rige para el mecanismo de "selección abierta" del personal jerárquico de la Provincia, el que se aplicaría en la compulsa. La norma, en su artículo 55, establece que "el cargo desempeñado actualmente" por el postulante será tenido en cuenta por sobre el título que éste ostente. Es decir que se privilegiará el cargo actual frente a la capacitación.

Eso se confirma al analizar el puntaje que se considerará en la evaluación: la antigüedad en el puesto que se concursa será premiada con entre 20 y 30 puntos para el caso de un actual jefe con más de cinco y menos de 10 años en el cargo; mientras que un título de posgrado universitario le dará al postulante sólo de 10 a 20 puntos.

MMM… En los últimos días de enero se parieron dos decretos (53 y 54) que alientan las suspicacias. En el primero, se amplió la orgánica y se reconvirtieron varias secciones de la administración pública, lo que permite aumentar la cantidad de sillones a concursar. El instrumento siguiente, el Decreto Nº 54, autorizó la contratación de un centenar de jefes, subdirectores y directores. Por lo ya explicado, estos tendrían la efectivización en el cargo en el bolsillo.

Así, los jefes contratados tendrán una ventaja sustancial ante los cordobeses que no se desempeñan en el Estado y también frente al personal jerárquico de carrera que aspira a un mejor puesto.

Desde ATE denuncian abiertamente que los concursos para cargos jerárquicos son un ardid para, en realidad, "blanquear" la designación de punteros del PJ en los resortes del Estado. Daniel Pawluchuzk, vocero del gremio, sostiene que "se trata de concursos ficticios". Basa su acusación en que la permanencia en el cargo (es decir la continuidad) es desequilibrante en el puntaje. "Llegarán a jefes quienes están acomodados políticamente", remarca el sindicalista de ATE.

Los efectivos se cierran. Los jerárquicos de carrera también objetan el andamiaje jurídico sobre el que se sustentarán los concursos. Domingo Ovando, titular de la UPS, opinó que el ruido de fondo que hay por este tema en los pasillos ministeriales "desalienta" la participación de los empleados de planta que quieren acceder a un puesto directivo.

La queja de este gremio es porque en la orgánica aprobada por los decretos 16 y 53 se habrían "omitido" unos 300 cargos de jefes de Sección, División y Departamento, los que que actualmente están ocupados por personal de carrera.

A diferencia de los jefes de Área, subdirectores y directores, aquellas jefaturas (595 lugar en total, la cuarta línea del Gobierno) iban a ser concursadas entre el personal estable de la cúpula de la Provincia.

Los funcionarios provinciales optaron, esta vez, por cerrar las puertas y no responder por la aparente direccionalidad de los concursos abiertos.

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