La Aripuca arrancó el año con buen número de visitantes

Puerto Iguazú (IN). En nuestro habitual recorrido por los principales atractivos turísticos de Iguazú visitamos La Aripuca, un parque temático que intenta concientizar a sus visitantes sobre los efectos que tienen la tala indiscriminada de árboles y el cuidado del medio ambiente, además de mostrar cómo estuvo conformada en algún momento la selva misionera.

El término “Aripuca” proviene del nombre de una trampa de origen guaraní que era utilizada para capturar animales sin lastimarlos. Este proyecto de agro-eco-turismo pertenece a la familia Waidelich, quien se encargó de llevarlo a cabo reproduciendo una Aripuca en tamaño gigante para ilustrar la riqueza del bosque de Misiones. De esta manera la gente puede aprender sobre las características de los troncos que la conforman, su crecimiento aproximado y su distribución geográfica, así como su potencial y utilidad real. Se aprende además acerca de la cultura guaraní a través de un elemento autóctono que era utilizado en sus prácticas de caza.

Otto Waidelich, mentor, ideólogo y creador del imponente complejo nos recibió en una calurosa mañana del tórrido verano misionero. Comentó que ya están preparados para recibir a los turistas, identificándolos como “gente que vienen por su cuenta y que en esta época de verano, entre pileta y pileta, nos visitada a nosotros”

El espacio ubicado a escasos metros de la ruta 12, en el km 3 y medio, se encuentra abierto de 08:00 a 20:00, pero el pico de la visita se da entre las 10 y el mediodía y luego por la tarde, entre las 16:00 hasta las 18:00.

“La gente viene con mucha incógnita, pero el 99 % sale muy conforme porque acá se ven cosas que no estaban en el contexto de su información, ya que lo que se hizo fue usar elementos de nuestro ambiente de forma no tradicional, o sea que cada construcción tiene algo especial”, relata nuestro anfitrión.

A los ya tradicionales stands de venta de artesanías guaraníes, la casa de piedra, la casa del productor, el famoso cucurucho que sirve helado de yerba mate, la casa de bambú y el salón de eventos, se incorporó recientemente una cueva de piedras de cuarzo, donde se exhiben productos que tienen que ver con la medicina natural. Estos productos son elaborados por una cooperativa.

Con respecto al tipo de público que visita el atractivo, Waidelich define que “nosotros, hasta ahora, gracias a la visita de los argentinos estamos acá, y los que nos visitan son familias que vienen por sus propios medios, o con transporte terrestre. El pasajero que llega por aéreo no es un cliente que las empresas que operan en el lugar usan mucho este espacio; y tampoco tenemos una afluencia de gente que viene de Brasil y Paraguay, nos falta hacer cosas y estamos ahí para aprender”.

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