Arigüel: “La Policía no puede solucionar los problemas de fondo de la Seguridad”

Arigüel: “La Policía no puede solucionar los problemas de fondo de la Seguridad”
El ex comisario repasó su salida de la Jefatura Distrital luego del 10-M y aseguró que después de eso fue “faenado y colocado en un freezer”. Adelantó cómo funcionará la Guardia Urbana y dijo que podría estar formada por “efectivos retirados de alguna fuerza de seguridad”.

Hace poco más de dos semanas, desde el Municipio se informaba oficialmente que se creaba el cargo de director de Seguridad, que quien lo ejerciera estaría a cargo del control de la Guardia Urbana Municipal –una patrulla que será creada en el corto plazo– y que el ex comisario Marcelo Arigüel se hacía cargo de esa dirección y sería el responsable de la nueva fuerza.

En un extenso diálogo con Democracia, el flamante funcionario comunal recordó cómo fue su salida de Jefatura Distrital de la Policía, en el marco de la manifestación del 10 de marzo. Afirmó que lo mandaron “al freezer” y a partir de entonces, “nadie en la Fuerza se acordó de preguntar siquiera cómo estaba”.

En tal sentido, agradeció el apoyo de Mario Meoni, “inclusive en los momentos más difíciles”.

Además, analizó la función policial, opinó que en materia de inseguridad “siempre vamos atrás”, y explicó que no se puede anticipar “porque la Policía no tiene organismos de inteligencia, y es tal la vorágine que siempre hay que ir detrás del delito”.

Además, adelantó cómo funcionará la Guardia Urbana, dijo que podría estar formada por “efectivos retirados de alguna fuerza de seguridad”, y señaló que su objetivo es “bajar los índices de inseguridad”.

-Usted fue oficializado en el cargo de director de Seguridad del Municipio a principios de diciembre, ¿cómo fue la convocatoria?

-Después de que me fui de acá no tuve contacto con la ciudad, hice una vida totalmente austera, tenía mi destino en Mercedes, y cinco meses después de mi ida, en una oportunidad que me comuniqué con Mario (Meoni), me pidió que viniera, que quería hablar conmigo, y en esa conversación me dijo si me quería sumar a su equipo de trabajo.

-¿Cuál era su función en Mercedes?

-Estaba destinado a la zona interior Norte-Oeste. Es decir, estaba en el freezer.

-¿Eso fue consecuencia del 10-M? ¿Qué lectura hace?

-A mí no me gusta hablar del 10 de marzo porque vamos a entrar en situaciones escabrosas que no quiero recordar ni hacerlas públicas. Ese día hubo un reclamo legítimo por la muerte de Karen Campos, que fue un hecho de inseguridad, pero sumado a eso hubo otro reclamo que cada uno le dará la interpretación que le quiera dar. Yo tengo la mía, pero no quiero hablar de eso porque no tiene sentido, a esta altura, reflotar esas cosas. Ya está, ya pasó, cada uno tiene su opinión de lo que pasó, cómo pasó y por quiénes fue pergeñado y ejecutado. Yo lo viví de adentro, estaba en la comisaría y tuve miedo, en algún momento, por mí y por los que estaban atrás mío, porque se vivieron momentos muy críticos.

-¿Después de esto es que se toma la decisión de pasarlo a retiro?

-A mí no me retiran por lo del 10 de marzo, sino que ocurre el 15 de marzo, luego del homicidio de Olga Acedo. Si bien había una situación de inseguridad, un reclamo y un desorden en la ciudad que no obedecía, precisamente, al reclamo legítimo de la gente. Porque nada tiene que ver con eso el hecho de romper el Banco Provincia, la Municipalidad y robar comercios.

-¿En ese momento, no sentía que las miradas se posaban sobre usted y su gestión?

-Seguro que sí. Nosotros tenemos un tiempo de vencimiento y yo hacía mucho que estaba en la función. Sabía que mi recambio debía ser inminente, pero por diferentes motivos uno se va quedando y no despega. Entonces, llega un momento, como el que pasó, en el que de buenas a primeras somos faenados y colocados en un freezer. Yo estuve a cargo de dependencias desde el 2004: a cargo de la Comisaría Primera, después como segundo de la Distrital, y más adelante como responsable de la Distrital durante tres años y medio.

-¿No siente que, al haberse precipitado su salida en ese momento, eso lo deja ‘pegado’ a esos hechos?

-Yo siempre digo que si estoy enojado con alguien por lo que ocurrió, es conmigo mismo, por no haber dicho ‘me voy’ a tiempo. Ahora es fácil decirlo, pero en ese momento yo me sentía con ganas de trabajar, estaba a gusto y yo le dediqué mucho tiempo a esto. Por supuesto que siempre están las críticas, estarán los que dicen ‘este es malo’, o ‘a este lo echaron’, pero también se podría decir que si estuve tantos años, es por algo. Pero sí siempre creí que podía trabajar por la ciudad, porque siento que me pude integrar a la sociedad juninense, algo que es difícil, eso lo notan todos los que vienen de afuera, pero yo pude hacerlo.

-¿Cuál es el análisis que hace de su gestión?

-La sociedad argentina se va deteriorando día a día y el problema que hay no es solucionable desde la Policía, al contrario, la Fuerza no puede solucionar los problemas de fondo. Creo que está a la vista. Todo lo que no se hace desde ciertos sectores, influye en la seguridad: si no hay educación, si no hay trabajo, si la economía es mala, todo recae en la seguridad. Entonces, de lo único que estoy seguro es que trabajé y estuve a disposición de la gente las 24 horas del día, he estado a toda hora en la calle, he saltado los techos con todos los policías, desde el primero hasta el último efectivo que andaba en la calle. Busqué siempre la forma de incentivar al personal y traté de estar junto a mis subordinados.

-¿Quién siente que lo apoyó en ese tiempo de gestión?

-Por supuesto que siempre tuve el apoyo de Mario Meoni y siempre agradezco eso. Inclusive en los momentos más difíciles. El peor momento fue cuando se escaparon los presos de la Comisaría Primera, sentí que se me venía al piso todo lo que había logrado y capitalizado durante mi carrera, y ahí sentí el apoyo de la Municipalidad. Siempre estuvieron al lado mío. Por eso, en algún momento, a modo de chascarrillo, yo le decía ‘San Meoni’, porque es una persona por la que siento un afecto muy especial, más allá de la función, que siempre me abrió los brazos para recibirme y darme su apoyo. Me dio la posibilidad de ser Jefe Distrital, porque si bien es una decisión de la Policía, la opinión del jefe comunal del lugar es fundamental. En cuanto a la policía, hubo gente que quiso trabajar y otra que no quería hacerlo. Las licencias médicas que hemos tenido fueron bastante elevadas. Y otros, sin licencias, también demostraban que no tenían vocación.

-¿Cómo fue ese tiempo ‘en el freezer’?

-Lo que pasa es que no tenía una actividad concreta, no tenía nada para hacer y acostumbrado a estar todo el día trabajando, entonces ese cambio fue traumático. Los primeros cuatro meses los sufrí muchísimo y después me lo tomé con otra filosofía. Me jubilé y ya no me dieron más ganas de volver a la Policía. No tenía sentido seguir en un freezer y que nadie en la Fuerza se acuerde de preguntar siquiera cómo estaba. Somos un número, por eso tampoco estoy enojado con eso, porque es una práctica usual.

-¿Siente que hubo ingratitud hacia usted?

-No sé. Mi salida de Junín era algo lógico porque dos homicidios en una semana no era algo muy usual, con una marcha en el medio y un humor social bastante enrarecido. A alguien le tenía que tocar la responsabilidad de eso.

-En el último tiempo de su gestión hubo un aumento en la cantidad de homicidios, algo que siguió sucediendo, lamentablemente, después ¿Usted qué análisis hace de eso?

-Esto obedece más a cambios sociales que repercuten en la seguridad. En la campaña de 2011, la inseguridad no pudo ser utilizada como caballito de batalla por ningún candidato. En materia de seguridad no hay nada inventado, es un continuo cambio de acciones para ir repeliendo el inmenso abanico de ideas con el que se mueven los delincuentes para cometer un delito. Siempre vamos atrás, no podemos adelantarnos porque la Policía no tiene organismos de inteligencia, y es tal la vorágine que siempre tenemos que ir atrás.

-¿Cuál es su función, como director de Seguridad?

-Por ahora estamos trabajando con todo el tema de seguridad en conjunto con Víctor Knappe y Andrés Rosa. Yo digo que este puesto municipal estoy trabajando más que cuando era vigilante (risas). Y estamos abocados a la creación de la Guardia Urbana Municipal. El Intendente tiene la idea de ir suplantando aquellos espacios que la Provincia no cubre en cuanto a la inseguridad y pretende seguir atacando a la delincuencia creando estas patrullas.

-¿Cuál va a ser la función, concretamente, de esa Guardia Urbana?

-La idea es que haya una patrulla mixta, integrada por un policía que estará contratado por un adicional, no dentro de un servicio ordinario, y un empleado municipal. Si bien hasta el momento no hemos delineado el perfil de ese empleado, se están barajando distintas cuestiones que podrían derivar, por ejemplo, en que sean efectivos retirados de alguna fuerza de seguridad, que cuenta con un adiestramiento, con conocimientos del tema de seguridad, y a la vez, la comunión con la otra persona que iría en el móvil sería distinta. También tenemos que delinear los alcances de acción que vamos a tener, pero básicamente, ante la presencia de un delito el Código Penal prevé la aprehensión civil, así que el policía lo puede aprehender por el sólo hecho de ser un auxiliar de la Justicia, y el efectivo municipal también podrá hacerlo, como cualquier ciudadano que está ante la presencia de un delito.

-¿Cómo va a estar conformada?

-La idea es tener 15 vehículos para cubrir las 12 cuadrículas. Es decir que en cada sector habrá un móvil policial y otro de la Patrulla Urbana. La idea es sumar al trabajo de la Policía y estar la mayor parte del tiempo en la calle, en los lugares más conflictivos. La selección y capacitación correrá por parte del Municipio. En caso de ser personal retirado de alguna fuerza, ya contarían con un adiestramiento previo.

-¿Cuándo podría empezar a funcionar la guardia Urbana?

-Hay que comprar el equipamiento, así que habrá que esperar el proceso de licitación, que no sé cuánto demorará. Pero de acuerdo a lo que pensaba el Intendente, está proyectado para mitad de año, aproximadamente. La idea es que esté en funciones lo más rápido posible.

-¿Cuáles son sus objetivos en este proyecto a corto y largo plazo?

-Todavía tengo un pensamiento policial, entonces los objetivos a corto y largo plazo son los mismos: bajar los índices de inseguridad y que la gente se sienta segura. Por lo pronto arrancaremos con el recurso humano y logístico que tengamos, trataremos de hacer un buen uso de los recursos e iremos ayudando a la Policía. El objetivo de la Guardia Urbana es la prevención y a largo plazo se pueden implementar muchísimas cosas, pero eso va a ir dependiendo del funcionamiento de la patrulla. Si todos los que estamos a cargo de diferentes organismos que trabajan contra la inseguridad entendemos que esto no es una competencia, sino que todos tiramos para el mismo lado y trabajamos para la sociedad, esto va a funcionar.

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