Gorosito aceptó que, además de ganarle a Independiente, la crisis en el máximo rival le sirvió a River. "Institucionalmente, quieras o no, el ánimo de la gente cambia", explicó el técnico.
Aquel viernes Pipo y sus jugadores buscaron en cada declaración no mofarse de la desgracia ajena y, realistas al fin, asumieron que bastantes problemas tenía y tiene River como para alegrarse por los de Boca. Pero, claro, más allá de lo que se pueda decir públicamente, lo cierto es que el fracaso del equipo de Ischia y todo lo que desencadenó su eliminación de la Copa repercute de manera directa del otro lado de la Capital. Y es bajo este contexto cuando en Núñez se respira otro aire por más que también tengan que mirar la Libertadores por televisión y que en el Clausura sólo puedan "sumar para terminar lo más arriba posible en la tabla", tal como se propone todo el plantel.
Por supuesto, el ambiente cambiado que se vive en el predio de Ezeiza también se debe a la victoria frente a Independiente que permite que Gorosito y sus hombres repitan que jugaron "un buen partido", que hace que Vega deje de pensar que es un arquero sin suerte luego del penal atajado a Montenegro, que provoca que Barrado camine con mayor confianza y se sienta más importante en el grupo, que genera que un pibe (en este caso Orban) debute y no sea consumido por lo externo, que aparenta cierta solidez defensiva al no recibir goles y que, además, produce una especie de ambiente pacificado no visto con asiduidad en los alrededores de este grupo en los últimos meses.
Así, Pipo confirma sin problemas a los titulares para mañana y no se agarra la cabeza porque perderá a Buonanotte y Mauro Díaz en la fecha posterior a las Eliminatorias: "Es bueno institucionalmente. River gana por la importancia que tiene que ellos vistan la camiseta de la Selección en Toulon", destaca el técnico. Así, Fabbiani abre las puertas de Los Portugueses (el restaurante donde su mamá Mirta es la cocinera) e invita a todo el plantel a comer uno de esos locros bien calentitos.
Calentito como el clima que se vive en Ezeiza y en La Boca. Con la diferencia de que en un lado el culpable es el sol que se asoma durante el mediodía y del otro, porque las peladas hierven como nunca... Por eso es que las tensiones van y vienen, se trasladan y cambian tanto de lado.
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