Era parte de una organización que enviaba combatientes a Irak
Un ciudadano argentino, César Raúl Rodríguez, nacido en Santiago del Estero en 1989, converso al islam, figura entre los nueve detenidos ayer en Madrid, que estaban consagrados a captar y enviar yihadistas (combatientes por la Yihad, la “Guerra Santa”) para que se integraran en organización Estado Islámico de Irak y Levante, vinculada a Al Qaeda.
La guerrilla del Estado Islámico opera en una vasta región que incluye provincias del centro norte de Irak y zonas en Siria todas con hegemonía de los sunitas (tradición) que eran partidarios del derrocado y ejecutado Saddam Hussein.
Los investigadores creen que ya fueron varias las personas que partieron desde España a los campos que la guerrilla del Estado Islámico tiene en Irak. Este grupo es el principal responsable de la exitosa ofensiva que ha ocupado importantes ciudades de Irak y ahora combate a 150 kilómetros de Bagdad.
También Estado Islámico tiene una fuerte participación en la guerra civil siria donde combate junto a los opositores al régimen shiíta de Asad el Assad.
La red basada en Madrid esta dirigida por el marroquí Lahacen Ikasrrien, quien fuera arrestado en 2001 en Afganistán y enviado a Guatánamo. Acusado del terrorismo, fue trasladado a otra base. Pero allí fue juzgado y puesto en libertad por falta de pruebas. En Madrid se vinculó con la peligrosa célula dirigida por Abu Dah Dah, fundador de Al Qaeda en España, detenido, juzgado y en prisión.
Los investigadores han encontrado material informático en un depósito que Ikasrrien tenía alquilado. Además de identificar al argentino que formaba parte de la red, los investigadores informaron sobre el arresto de un búlgaro, varios marroquíes y españoles.
La policía no ha podido apresar al hermano de Mohamed Al Falah, uno de los presuntos autores de los atentados del 11-M de 2004, que huyó tras la matanza y que se suicidó en Irak. El hermano de Al Falah residía en Madrid, pero hace 10 días se marchó a Marruecos para desde allí partir a Siria.
La red desmantelada envió hace 10 días a la zona de conflicto a dos combatientes (uno de ellos Al Falah) a través de Turquía. Ahora estaban preparando el envío de otros yihadistas más, ya que la célula tenía ramificaciones internacionales, con conexiones con grupos asentados en Francia, Bélgica, Marruecos, Túnez, Egipto, Turquía y Siria. Además desarrollaba labores de financiación, captación, radicalización y adoctrinamiento.
En total son más de 50 los españoles que pelean en Siria contra las fuerzas del régimen de Bashar al Assad. Cuarenta y ocho islamistas fueron detenidos estos últimos tres años. “El desmantelamiento de esta célula terrorista ha supuesto un importante revés para las redes de reclutamiento de combatientes occidentales, pues supone una ruptura en el flujo constante de milicianos, todos ellos con un perfil radical, y dispuestos a formar parte de esta yihad”, señaló el Ministerio.


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