“Argentina tiene necesidad de reconciliación, de dejar atrás antiguos enfrentamientos”

“Argentina tiene necesidad de reconciliación, de dejar atrás antiguos enfrentamientos”
El Arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, objetó el grado de crispación que envuelve al país y llamó a buscar la fraternidad ciudadana, en lo que fue el mensaje de Navidad emitido por el prelado. Además, Monseñor instó a defender los valores de la vida ante los proyectos sobre legalización del aborto, eutanasia y métodos de fertilización asistida.

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En su tradicional mensaje navideño, el Arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Horacio Zecca estableció una fuerte defensa a los valores de la vida en una explícita oposición a los proyectos que estimulan la legalización de prácticas abortivas.

Así también, refirió a modo de advertencia, aunque sin hacer mención directa, a los cambios que se proponen al Código Civil y Comercial en donde se hace alusión a procesos de fertilización asistida.

Además, en otro pasaje del mensaje, uno de los máximos referente de la Iglesia Católica en la Provincia, enfocó su preocupación por la situación social y política que se abate sobre Argentina, en especial al grado de desunión entre la ciudadanía, por lo que instó a reconstruir los canales de fraternidad para dejar atrás este tipo de enfrentamientos.

Enmarcando su alocución en el Año de la Fe, que fuera convocado por el Papa Benedicto XVI el pasado 11 de octubre, Zecca sostuvo que se trata de una fe "que sólo es posible vivir en el encuentro verdadero con Cristo. El Año de la Fe que estamos celebrando tiene que ser de conversión, de renovación, de reconciliación y de paz. Quisiera que esta Navidad cada tucumano abra la puerta de su corazón a Cristo. Que a todos el Señor nos encuentre esperándolo y preparados".

En tal sentido, destacó que la forma de encarar esta etapa se fundamenta, en primer lugar, en la reconciliación, agregando que se trata de un tiempo especial de perdón .

A partir de esta acepción, el prelado comenzó a fijar una dura observación por el contexto de inestabilidad del marco social, en lo que respecta al comportamiento de los individuos para con el prójimo, que se instauró en el país.

"¡Cuántos llevan en su corazón el enojo, el rencor, acaso el odio!. Es tiempo de dar el paso, el paso del valiente, de quien toma la delantera y se acerca a pedir perdón; y también del que, con la misma valentía y generosidad, está dispuesto a ofrecerlo al hermano que se acerca", alegó Zecca.

Seguidamente, mencionó sentir preocupación por "la anomia que lleva años; la conciencia del 'todo vale', de la impunidad ante el delito; la creciente violencia verbal que acaba, tarde o temprano, en violencia física; la intolerancia; el ver como enemigo a quien piensa distinto. Argentina tiene una gran necesidad de reconciliación, de dejar atrás antiguos enfrentamientos", postuló Zecca.

En paralelo a estas afirmaciones, el Arzobispo indicó que los argentinos deben ser capaces de redescubrirse como hermanos llamados a construir un destino histórico común, expresado en un amor cada día más intenso a la Patria. "La amistad social ha de ser la base de una convivencia pacífica fundada en la justicia y en el amor", enfatizó.

Zecca recordó también que la Navidad es tiempo de celebrar la vida por nacer y la vida que se apaga, recalcando que la misma es un regalo de Dios que cada una de las personas recibió generosamente como un don que implica una grave responsabilidad.

"Por ello mismo hay que reiterar con firmeza el rechazo absoluto al crimen del aborto y de la eutanasia. Nadie es dueño de su vida. Es el derecho humano fundamental, base de cualquier otro. Dios, en su Hijo Jesús, ha sido capaz de hacerse pequeño, embrión humano, para hacernos partícipes de un destino de gloria", mencionó Zecca.

Es en este sentido, que hizo un llamado a la comunidad para estar "atentos a los proyectos de fertilización asistida que, para lograr éxito, provocan en ocasiones numerosos abortos. De esto no hay demasiada conciencia. No podemos dejar de conmovernos ante un matrimonio que busca tener un hijo. Pero hay que recordar que la paternidad o la maternidad no son un derecho absoluto. Cuando hay una vida de por medio esa vida, en el embrión que es persona humana, tiene una absoluta preeminencia", insistió.

Justamente, y vinculado a esta temática sobre el gran don de la vida, Monseñor compartió en su mensaje una experiencia vivida en el Hospital Padilla, donde recorrió la sala de trasplantes renales dotada de la más actualizada tecnología, nosocomio que en breve iniciará procesos de trasplantes hepáticos. "Recordemos que una manera excelente de honrar la vida es la donación de órganos. Esta es una exquisita forma de caridad que todos deberíamos estar dispuestos a practicar. Lo digo para que lo pensemos en profundidad", reflexionó.

Zecca hizo hincapié, a su vez, en lo que denominó "el drama del rechazo a la naturaleza humana y a la ley natural que repercute, de modo directo, sobre la familia". Resaltó, en razón de este pensamiento, que "se desnaturaliza la familia y los vínculos esenciales de responsabilidad, paternidad y maternidad, filiación, fraternidad".

En esa línea, planteó que "la concepción de 'género' se presenta como una nueva filosofía de la sexualidad. Pero no se advierte que, con ello, no sólo hay una errónea concepción de la libertad, sino que, lo que está en juego, es la visión del ser mismo, de lo que significa ser hombres", indicó Monseñor Zecca.

Las familias tucumanas demostraron su devoción por el Divino Niño Jesús

La grey católica celebró anoche la misa y posterior procesión por las calles de la Ciudad en honor al Divino Niño Jesús, conmemoración que es organizada como todos los años por la comunidad de la parroquia La Victoria, Basílica Menor de Nuestra Señora de La Merced.

Al evento eclesiástico asistió una gran cantidad de familias siendo el aspecto a destacar la presencia de decenas de niños que fueron llevados por sus padres para manifestar su amor y devoción por el Niño Jesús.

Se considera a esta fecha como muy significativa para los cristianos, porque implica el nacimiento de Jesús, que vino al mundo para hacerse hombre a los fines de que todos los seres humanos alcancen el sentido de su misión salvadora, destacándose la esperanza de que los infantes se encuentren con el sentido divino de la fe y, de esta manera, acercarse a Díos.

Cuentan los antiguos narradores que la devoción al Niño Jesús empezó en el monte Carmelo, en Israel, pues a ese hermoso monte, cercano a Nazareth, se dirigía frecuentemente el Divino Niño. Ya en el año 1200, San Antonio de Padua, y en 1500 San Cayetano, le tuvieron mucha devoción al Niño Jesús. Es por esta razón que en los cuadros se pinta a estos santos llevando en sus brazos al Niño Jesús. Pero quienes vinieron a popularizar más la devoción al Divino Niño Jesús, fueron Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz (1550).

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