Durante la asamblea anual del Organismo Internacional de Energía Atómica, el canciller Héctor Timerman subrayó la preocupación de la Argentina por la presencia de “actores no regionales" en las bases del Atlántico Sur, que "continúen sin aportar la necesaria información acerca de la posible introducción de armamento nuclear en una zona libre de armas nucleares”.
Además, el canciller destacó que la Argentina renunció al armamento nuclear "en pos de un esquema de seguridad compartido por todos. No podemos permanecer en silencio frente a la anacrónica existencia de armas nucleares y al peligro que ellas encierran sin ser consideradas en absoluto en el marco de un debate como este”.
Por eso, el funcionario subrayó que “el manejo de las tecnologías nucleares y, en particular, el del ciclo completo del combustible nuclear, demanda no solamente excelencia científica y tecnológica sino también enorme celo y responsabilidad en el manejo de los materiales nucleares”.
Timerman ratificó el reclamo argentino sobre el desarme nuclear al expresar que "al referirnos al terrorismo nuclear y a la protección física de los materiales nucleares no debemos olvidar que el riesgo que comporta su uso con fines de destrucción no puede excluir la cuestión de la existencia de enormes arsenales nucleares en manos de algunos países, que constituyen la mayor amenaza a la supervivencia global".
Al igual que el canciller de Brasil, Antonio Patriota, Timerman ponderó la contribución de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC) para la no proliferación nuclear en la región y en el mundo.

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