Tres dotaciones de bomberos -doce hombres en total- trabajaron ayer durante dos horas para sofocar el incendio declarado en un establecimiento rural, distante unos 30 km de la planta urbana.
Según explicaron, el siniestro se desató en momentos en que estaban efectuando tareas de soldadura en el recinto donde, entre otras cosas, estaban guardados dos petroleros como se llama habitualmente a los depósitos en los que se lleva el gasoil al campo.
Uno estaba vacío y el otro semilleno; ahí fue a dar una chispa y se desató el fuego que en pocos minutos cobró todo el vigor, alimentado por el combustible.
Las llamas se hicieron voraces y devoraron toda la tirantería del techo del galpón que se derrumbó.
Por más rápido que salieron los bomberos -a cargo de Pablo Arango-, la distancia entre el cuartel y Trenque Lauquen, 30 km, el fuego hizo de las suyas a pesar de los denodados esfuerzos de la gente de la estancia, y el galpón sufrió pérdidas de magnitud,
Cuando llegaron los voluntarios extinguieron los últimos focos ígneos y enfriaron los dos depósitos de gasoil que habían alcanzado una temperatura muy alta.
Las dotaciones regresaron al cuartel minutos después de las 15.
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