Un docente rural escribió un libro que da cuenta de aspectos relevantes de la vida que incluye a próceres como Belgrano y Juan Francisco Borges.
El planteo no es una simple propuesta que busca solamente conocer parte del pasado, sino que forma parte de un anhelo que apunta a reivindicar a aquellos pueblos que fueron olvidados antes de la llegada del ferrocarril, pero aún así, siguen deslumbrando en historia como verdaderos baluartes de la cultura santiagueña.
Rescatar memorias del Santiago de ayer, no fue una tarea fácil de lograrla, pero esa fue la meta que se planteó el docente rural Raúl Jorge Castillo, quien visitó los estudios de LV11 para contarnos sobre su flamante trabajo Los pueblos antes de las vías.
“Así como los santiagueños criticamos la perspectiva que se tiene desde Buenos Aires como una ciudad, donde se administra todo, también la gente del interior santiagueño tiene la misma visión de la capital de la provincia, porque se olvidan del interior”, refleja el autor con justa razón, aunque mucho se intente hacer por revertir esta mirada.
“Cuando se escriben historias de Santiago del Estero, casi siempre se habla de los pueblos que fue dejando el ferrocarril, y poco se habla de las poblaciones y parajes que estaban en el interior, lejos de las vías, como lo son por ejemplo localidades como Villa Robles y Villa Atamisqui, ambos emplazados sobre lo que fue el Camino Real”, indicó.
Reconocimiento
“El libro es casi un acto de protesta y plantea muchas cosas. Yo provengo de una familia de más de 200 años, que siempre se preguntaba de dónde veníamos. Casi siempre se explicaban los hechos como si esas historias arrancaran a partir de las estaciones, pero se dejaba de lado las ricas historias que provienen del interior provincial”, explicó el autor.
De no ser por la tesonera labor que el docente Castillo se impuso, posiblemente las historias recogidas en su trabajo, hubiesen quedado reservadas en el anecdotario de sus antiguos pobladores.
Algunas sorpresas
Pero así como su trabajo abunda en riquezas un tanto desconocidas, el maestro nacido en Fernández se dio con algunas sorpresas tal vez no esperadas de parte de las generaciones actuales de Villa Robles, que por ejemplo, nada saben que en su pueblo había una histórica posta, de casi la misma edad de la capilla, y que existía en el interior del cementerio actual de la villa, donde se velaron los restos del coronel Borges.
“Yo no soy historiador, pero sí un gran lector de las historias de Santiago del Estero”, aclara don Raúl Castillo y como si fuera poco, plantea la puesta en valor histórico- cultural, de lo que sería un nuevo Camino Real.
“En esta investigación planteamos algo absolutamente nuevo, a lo que yo denomino el corredor Villa Robles- Villa Matará, uniendo la Mesopotamia santiagueña, un lugar que está documentado”, señala sobre uno de los caminos más transitados siglos atrás.
Explicó además que en el año 1869, con el primer censo nacional, Villa Matará tenía en ese entonces 17 mil habitantes, seguido por otros 4.400 Villa Robles, contra 10 mil de la Capital.
De allí se desprende un análisis en el capítulo “Villa Matara, el pueblo más viejo de la provincia más antigua” y es justamente Matará, cuna de la evangelización jesuítica.
El propósito de su obra
Raúl Jorge Castillo es nacido en la ciudad de Fernández. Fue maestro y director de escuelas primarias de la provincia, durante 25 años. Se considera maestro rural, y un apasionado de esas historias que ayudan a reconstruir la vida de los pueblos, a partir de una tarea de rescate colectivo y solidario.
Su libro propone abrir un debate a partir de la historia que conservan pobladores de los parajes comprendidos entre Villa Robles y Villa Mailín.

Comentá la nota