Aquella maldita imprecisión

Aquella maldita imprecisión
Godoy Cruz fue mucho más que Boca pero despilfarró clarísimas ocasiones y terminó repartiendo puntos. El “Xeneize” fue decimonoveno.
Orión fue la figura en un semipoblado Malvinas y así Boca pudo lograr el objetivo: un puntito que lo sacó de la cola.

Merecía más el Tomba, no hay dudas. El 1-1 final fue demasiado premio para un Boca apático que vino a Mendoza con su figuras y se fue confundido, sin argumentos y festejando no haber finalizado en la última posición. Muy poquito para la expectativa que había generado el retorno de Carlos Bianchi a La Ribera.

¿Una despedida tranqui? ¿Sin presiones? Nada más equivocado para los que pensaban que el Tomba y Boca sólo jugaban para cumplir y tomarse vacaciones. Y es que ambos elencos ponían en juego cosas importantes. El Expreso con la enorme necesidad de ganar para pasar la línea de los tres puntos y así cumplir el objetivo de la temporada, y el Xeneize sabiendo que una derrota lo ponía en el escalón más triste de su historia: quedar último en la tabla.

Godoy Cruz con su obligación en casa y con la cabeza puesta en los promedios de la próxima temporada, Boca con sus penurias a cuestas en un semestre para el olvido. Y en ese contexto el elenco de Martín Palermo mostró que hoy es más, que tiene más argumentos futbolísticos que su rival. Haciéndose gigante, el Bodeguero se llevó por delante a la visita, desbordando por los costados y generando mucha preocupación en el área de Orión. ¿Boca? Dependía de lo que podía generar Riquelme, pero el diez no estuvo activo y perdió en el roce y el despliegue de los volantes tombinos.

Cuando el gol merodeaba el área de Boca, la sorpresa llegó del otro lado, porque una contra de los del Virrey le permitió gritar a Viatri. Sí, injusto. pero el fútbol muchas veces no sabe de merecimientos.

El Tomba sufría porque se encontró con Orión, hasta que el uno se equivocó en un centro, Pérez metió la mano y Castellani no falló de penal. Las cosas en su lugar y volver a empezar.

Para la segunda mitad, se incrementó el dominio tombino, al punto que Orión fue la clave para que el conjunto mendocino no sumara de a tres. Desde afuera, desde adentro, de cabeza, con remates a quemarropa. De todos los modos intentó el conjunto de Martín Palermo pero siempre se topó con el “1” visitante.

Encima, mientras Godoy Cruz era un conjunto aceitado a la hora de jugar con el balón en los pies, Boca era todo lo contrario. Sin Riquelme en cancha (fue reemplazado por lesión), el once de Bianchi deambuló con más pena que gloria por el campo de juego. La imagen final fue la misma que mostró a lo largo de este torneo Final. Uno se fue preocupado por lo realizado durante 19 fechas. El otro tiene motivos para celebrar, aunque no pueda hacerlo.

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