Se hizo la audiencia pública por la estación transformadora que provocó una fuerte polémica y oposición de vecinos de dos barrios capitalinos. Queda más o menos claro que las cosas se hicieron mal. Hay detalles insólitos, que remiten a falencias de la burocracia.El presidente de CALF, Marcos Silva, participó de la audiencia pública, este viernes
La audiencia pasó a un cuarto intermedio por 15 días. Será convocada su continuación, otra vez, por el ENRE. En este tiempo, se supone, deberán ponerse de acuerdo entre CALF, el Municipio, y el Concejo Deliberante, para solucionar un problema que no debería ser tal, pues la estación transformadora es muy necesaria, o directamente imprescindible, en razón del fuerte aumento de demanda de electricidad que se registra –y se registrará- en la capital neuquina.
Entender por qué se ha originado tan fuerte polémica y tanta oposición de parte de los vecinos de los barrios Copol y 14 de Octubre, no es sencillo. Intentaremos aquí ofrecer una síntesis de cómo se dieron los hechos:
· Hace aproximadamente dos años, CALF comenzó a tramitar ante el Municipio la cesión de terrenos en el Parque Norte para instalar la estación transformadora. Se eligió esa ubicación en función de la zona que necesita aumentar su capacidad de suministro eléctrico, que es precisamente la que circunda al Parque, con grandes edificios públicos y privados ya construidos o en construcción.
· Más o menos en la misma época, se había iniciado de parte de los vecinos de los barrios aledaños un trámite ante el mismo municipio, para que se desarrollara un parque en esa misma zona. El trámite, con los expedientes necesarios, avanzó al mismo tiempo que el de la estación transformadora, aunque en dependencias distintas. Cosas de la burocracia del organigrama: pueden avanzar distintos emprendimientos para un mismo lugar, sin que uno se entere del otro.
· Pasaron dos años. Los expedientes avanzaron, y cada parte estaba notificada del ok a sus pretensiones. Ninguno de los dos procesos tuvo en cuenta que el Deliberante había declarado zona natural protegida ese sector de la ciudad, por lo que ni la parquización ni la estación transformadora podrían ser realidad sin un permiso previo, una excepción, otorgada por el Concejo Deliberante.
· Pasaron dos años, y de pronto los vecinos de Copol y 14 de octubre se enteran de la estación transformadora. Bastaron algunas lecturas y algunos consejos (no siempre rigurosamente científicos) para que se levantaran en rebelión por el presunto impacto ambiental con riesgo concreto para la vida de las personas que implicaría (según ese enfoque) la estación transformadora.
· Se llega así a la situación de la audiencia, donde queda en claro que la estación es necesaria, pero que la ubicación debería ser otra.
· La sensación lógica es que, si se hubieran hecho bien las cosas de parte del municipio, nada de esto habría pasado, y el ENRE, por ejemplo, no hubiera tenido que pasar por una situación insólita, presentando un proyecto de estación transformadora para un terreno que no se puede ceder porque está en un área protegida según una norma del mismo municipio.
· Así las cosas, queda como posibilidad: 1) que el Deliberante haga una excepción, y tras convencer a los vecinos, permita la construcción de la Estación; 2) que se construya la Estación en el predio que tiene CALF en la misma zona (para lo que se abandonaría el primoroso proyecto de edificio rodeado por agua y con instalaciones subterráneas, para hacer una estación normal, sin edificación alguna); ó 3) que se busque otra ubicación menos cercana a los barrios, en la misma zona.
Comentá la nota