Apuntan a una agencia de vigilancia clausurada por una salvaje agresión

Apuntan a una agencia de vigilancia clausurada por una salvaje agresión
Brutalidad en Alberdi. La empresa es Ranger SRL, cerrada hace dos años por múltiples irregularidades. Un fiscal pidió legajos y fotos para un reconocimiento.
La investigación penal sobre el brutal ataque al dueño de un utilitario que terminó en el hospital después de ser tomado por un ladrón en el barrio Alberdi se orienta hacia vigiladores privados de una empresa clausurada hace dos años por reiteradas irregularidades. Varios elementos reunidos por la fiscalía a cargo del caso derivaron en un pedido de informes sobre la agencia de vigilancia Ranger SRL en el que se requieren los legajos del personal de la firma y detalles sobre los dueños. La actividad de esta empresa fue cancelada en mayo de 2012 por infracciones reiteradas que consistían mayormente en cubrir objetivos de custodia con personal no habilitado y se le denegó un recurso para volver a funcionar un año después. Asimismo, la dependencia del Ministerio de Seguridad santafesino encargada de supervisar a las compañías vigiladoras tiene conocimiento de alusiones de vecinos de la zona norte por presuntas actividades violentas y abusos de parte de esta empresa.

En este marco, el secretario de Control de las Fuerzas de Seguridad de la provincia, Ignacio Del Vecchio, afirmó ayer que los indicios recogidos conectaban con vigiladores privados y no con policías la autoría material de la agresión contra Erico Neironi, registrada el sábado último a las 22.30 en Rondeau y Matheu. El funcionario aceptó que se trataba de la firma Ranger.

De civil. Esa noche Neironi, que es repartidor de correspondencia, fue interceptado por dos hombres que, de acuerdo a su detallada denuncia, dijeron ser policías de civil y lo acusaron de haber robado una camioneta blanca. Un instante después le propinaron una golpiza que le ocasionó la rotura del tabique nasal y le aplicaron un culatazo en la cabeza con un arma de fuego que le demandó cuatro puntos de sutura.

La víctima remarcó que mientras era agredido y estaba tirado en el suelo pudo ver cómo se acercaban dos patrulleros que no le dieron auxilio. Neironi recordó los números de los vehículos: eran el 5435 de la Patrulla Motorizada y el 5676 de la comisaría 10ª.

El fiscal de Flagrancia David Carizza consignó ayer a este diario que las actuaciones preliminares, basadas en testimonios, hacían foco en personal de una vigiladora. Esto motivó un pedido a la Dirección Provincial de Autorizaciones, Registro y Control de Agencias Privadas de Seguridad centrado en Ranger SRL. Desde allí respondieron que la empresa pertenece a dos socios llamados Rafael y Rodrigo Germán Sosa. Tenía domicilio en Darragueira al 2000, esto es a ocho cuadra de la comisaría 10ª, pero tiene prohibición de funcionar.

Cancelada. "La actividad de esta agencia fue cancelada el 16 de mayo de 2012 por reiteradas infracciones a la normativa dada la detección de personal irregular. La empresa presentó un recurso de revocatoria en mayo del año pasado que fue rechazado por lo que la inhabilitación se mantiene hasta hoy. Hay un acta de inspección y un informe presentado en junio de 2013 para iniciar el sumario contravencional en la comisaría 10ª y darle conocimiento al juez de faltas a fin de sostener la prohibición", dijo ayer a este diario Celina Muguruza, titular de la Dirección de Control de Agencias Privadas.

El fiscal Carizza pidió a esa repartición que le remita los legajos del personal de Ranger SRL donde constan las fotos de los vigiladores para que la víctima vea si entre las imágenes descubre a sus agresores. La medida podría ser infructuosa ya que varios controles verificaron que la agencia mandaba a cubrir objetivos con personal en negro.

Los hombres que atacaron a Neironi se movían en un Ford Focus gris. Para identificar el auto se consideran valiosas las imágenes de tres cámaras: una situada en el Hospital Alberdi, otra en el semáforo de Puccio y Agrelo y la última en una Shell de Rondeau y Matheu. Ayer personal de la División Judiciales de la Unidad Regional II halló alguna reticencia en la estación de servicio al requerir el registro de video. Fuentes de la causa señalaron que ese lugar era custodiado por Ranger. Lo que presumían las mismas fuentes es que, en virtud de esa relación, personal ligado a la empresa acaso pudo tener acceso a los contenidos de esas cámaras.

Erico Neironi sostuvo que él le pidió a sus agresores que le permitieran mostrarles los papeles de la camioneta Partner blanca para que vieran que era suya. Estos accedieron después de golpearlo con salvajismo. "Entonces fuimos caminando hasta donde tenía estacionada la Partner con el gordito que me apuntó con el arma y me dio el culatazo. La estación de servicio tiene tres cámaras. Es seguro que nos tienen que haber filmado", dijo a LaCapital.

Patrulleros. Carizza sostuvo que también investiga la aparente omisión de auxilio de los patrulleros que llegaron a la zona donde Neironi era castigado. Para ello se pidió a la División Logística de la Unidad Regional II que se reporte qué vehículos policiales recorrían esa calle, lo que se puede hacer en base al GPS de las unidades, y la posterior identificación de los empleados que circulaban en ellos. Neironi señala que una camioneta de doble cabina que era patrullero policial llegó cuando él estaba tirado en el piso ensangrentado aunque sus agresores no estaban ya en la escena. Y que el vehículo se retiró sin socorrerlo.

"Lo que se está haciendo es comparar, revisar los antecedentes, los nombres, de todas las personas que trabajan en la agencia. Ahora falta que la víctima vaya a ver las fotos para determinar quién es la persona que actuó de esa manera tan brutal", dijo ayer Del Vecchio. El titular de Control de las Fuerzas de Seguridad señaló ayer a La Ocho que una de las cámaras de seguridad registró la presencia de un móvil policial. "Vamos a revisar esta situación, sancionar a quienes incumplieron con sus tareas. Vamos a investigar el caso porque habría un incumplimiento muy grave, además de connivencia", sostuvo.

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