En el ingreso de 2014, 420 jóvenes del país vecino se anotaron en la casa de estudios de Santa Fe y Francia. Son 150 más que los que ya recorrían los pasillos de esa misma facultad
De acuerdo al último boletín estadístico de la UNR, publicado a partir de datos recabados durante 2012, de los 74.726 alumnos repartidos en sus 12 casas de estudios, 1.458 son ciudadanos extranjeros y el 74 por ciento latinoamericanos. Traducido en números reales, ese porcentaje habla de la presencia de 1.089 estudiantes activos, de los cuales la gran mayoría, 789, optó por alguna de las tres carreras que se dictan en el edificio de Francia 3102.
De acuerdo a datos actualizados que brindó el secretario académico de la Facultad de Medicina, Alejandro Ballini, a la periodista Almudena Munera (El Tres y Radio 2), este 2014 ingresaron 3.112 alumnos en total, 623 menos que en 2012.
De esos 3.112, hay 743 que no son ciudadanos argentinos. Pero, a diferencia de años anteriores, en este ingreso 2014 los alumnos brasileños superaron a los peruanos. En 2012, 373 peruanos y 270 brasileños recorrían todos los días los pasillos de la casa de estudios con la ilusión de convertirse en médicos o bioquímicos (u odontólogos, biotecnólogos, farmacéuticos o químicos) algún día. Este año, se sumaron 420 alumnos más de Brasil.
En este punto, el decano de la Facultad, Miguel Farroni, aclaró –en diálogo con Radiópolis, el programa que conduce Roberto Caferra– que la mayoría de los estudiantes extranjeros cursan, en general, hasta el tercer año en Rosario y luego concluyen sus estudios en sus países natales.
Esto también es lo que demuestran los más recientes gráficos, una notable disminución de estudiantes extranjeros conforme avanza la carrera.
Lejos de suponer una dificultad la brecha lingüística, la mayoría de los alumnos de países no hispanoparlantes señalaron, en una encuesta realizada en 2012, que el mayor obstáculo es la dificultad para encontrar un lugar donde vivir. Un pequeño porcentaje (11 por ciento) cuenta con una vivienda propia pero el resto alquila o se aloja en pensiones.
Farrone explicó que antes de comenzar sus estudios, cada ingresante foráneo debe aprobar tres equivalencias: historia y geografía argentinas, y español. Las clases se dictan en el Superior de Comercio y son gratuitas.
Educación de calidad, gratuita e irrestricta
A partir de 2007, la UNR inició un plan de internacionalización con foco en Latinoamérica, en sintonía a la política migratoria nacional que se caracteriza por ser “progresista, abierta, flexible y hospitalaria”.
Algunos ingresan, ya con una visa de estudiante, por el cupo que se arma en base a la información que todas las facultades brindan anualmente al Ministerio de Relaciones Exteriores, sobre la cantidad de alumnos que pueden recibir. Sin embargo, se trata de una visa que sólo les permite estudiar pero no ejercer la profesión en territorio argentino.
Con todo, hay muchos otros que son admitidos por fuera del cupo, que han llegado al país como turistas y una vez aquí tramiten los papeles necesarios, entre ellos un seguro de salud porque la universidad tiene responsabilidad civil sobre ellos.
Para Farroni la cantidad de jóvenes que elige la UNR tiene que ver con lo costoso que es acceder en sus países de origen a educación superior.
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