El punto de salida será en la Iglesia Nuestra Señora de la Merced el domingo 6 de octubre. Los fieles llegarán al santuario el 13 de ese mes. Allí el obispo de la diócesis de San Nicolás, monseñor Héctor Cardelli, celebrará una misa en acción de gracias. Los jueves se llevan a cabo las reuniones informativas y se inscribe a los interesados en participar.
Un poco de historia
La procesión diocesana nació en la década del 70, cuando un grupo de seminaristas decidió acercar a jóvenes de la comunidad nicoleña a María y a la Palabra de Dios. La convocatoria tuvo una muy buena aceptación entre los fieles, que cada año fueron siendo más, y desde entonces se realiza de manera ininterrumpida.
En los comienzos todas las ciudades de la Diócesis (San Nicolás, Pergamino, Arrecifes, San Pedro, Ramallo, Colón, Rojas y Salto) peregrinaban de manera conjunta pero, con transcurso de los años, cada uno fue tomando una ruta diferente. Por cuestiones organizativas y de alojamiento es que se decidió dividir la peregrinación en distintas columnas, aunque todos están bajo el mismo objetivo de llevar sus ofrendas, pedidos y agradecimientos a la Madre celestial.
Tradicionalmente son cerca de 50 los pergaminenses que realizan esta gran demostración de fe y caminan durante una semana sin importar el cansancio, las inclemencias del tiempo o los obstáculos que pueden presentarse en los siete días de procesión a pie.
Recorrido e inscripción
La comisión organizadora indicó que este año los fieles de Pergamino partirán el domingo 6 de octubre y harán noche en Urquiza; el lunes 7 caminarán hasta Arrecifes; el martes 8 dormirán en Capitán Sarmiento; el miércoles 9 en San Antonio de Areco; el jueves 10 en San Andrés de Giles y el viernes 11 en Cortínez.
En esta localidad los peregrinos permanecerán el sábado en una jornada de descanso y misión; en tanto el domingo 13 se trasladarán hasta Luján para presenciar la homilía que el obispo de la Diócesis de San Nicolás, monseñor Héctor Cardelli, oficiará a los presentes.
Reunión
Por otra parte, los jueves, a las 17:00, en la parroquia Nuestra Señora de la Merced se llevan a cabo las reuniones informativas y se concreta la inscripción de los interesados en participar de la procesión. Aunque también pueden contactarse por teléfono con el organizador al número 15380487(Cali).
Historia
La devoción del pueblo argentino a la Virgen de Luján nació hace 381 años, cuando en 1630, a orillas del Río Luján, ocurrió un prodigioso suceso que obligó a dejar una pequeña imagen de la Santísima Virgen en ese lugar.
En mayo de 1630 la milagrosa imagen de la Virgen de Luján llegó a la Argentina. Antonio Farías Sáa era un hacendado radicado en Sumampa (Santiago del Estero) que quería colocar en su estancia una capilla para la Virgen. Este hombre le pidió a un amigo que vivía en Brasil que le enviara una imagen que representara la Inmaculada Concepción de María. El amigo le envió dos, la que le había encargado y otra de la Virgen con el Niño Jesús. Cuando llegaron, fueron colocadas en una carreta y partieron en una caravana rumbo a Sumampa.
La caravana se detuvo a orillas del Río Luján, a 67 kilómetros de Buenos Aires, en una hacienda conocida como la estancia de Rosendo. Al otro día los carreteros iban a proseguir con el viaje, pero la carreta que llevaba la imagen no se movía, intentaron de todas las formas posibles que caminara, bajaron la mercadería, colocaron más bueyes, pero todo fue inútil.
Las dos imágenes estaban en el fondo de la carreta en dos pequeños cajones. Los carreteros retiraron una imagen y no se movió, la subieron y bajaron la otra, y la carreta marchó normalmente. En ese instante los hombres comprendieron que estaba ocurriendo algo milagroso. Al ver que la Virgen no quería marcharse se dirigieron a la casa más cercana, la de don Rosendo.
La familia se emocionó al ver la imagen y la colocaron en su casa, la noticia corrió por toda la región y se enteraron hasta en Buenos Aires. Las personas empezaron a viajar al lugar, entonces don Rosendo construyó una pequeña capilla, entre los pajonales de la pampa. En este lugar permaneció la Virgen desde 1630 hasta 1674.
La capilla
Doña Ana Mattos, viuda de Siqueyras era una señora que tenía gran cantidad de tierras a orillas del Río Luján. Ella quería llevar la imagen a su casa y realizarle una capilla, para ello en 1674 habló con el cura Juan de Oramas, administrador de los bienes de don Rosendo, y la colocó en su casa, pero la Santa Virgen desapareció y la encontraron en su antigua ermita. Doña Ana volvió a llevar la imagen a su casa y por segunda vez regresó a la estancia de don Rosendo.
Luego de confirmar la veracidad de lo sucedido, la Autoridad Eclesiástica autorizó oficialmente el culto público a la “Pura y Limpia Concepción del Río Luján”. Ana donó el terreno para la realización del nuevo templo en 1677, lugar en donde se encuentra la hermosa Basílica de Luján, uno de los santuarios más grandes de Sudamérica y entre los principales del mundo. Es visitado todo el año por centenares de miles de peregrinos.
El Papa León XIII decretó la coronación pontificia de la imagen, la que se llevó a cabo el 8 de mayo de 1887. Desde hace muchos años, son varias las caminatas o peregrinaciones que se organizan para honrar esta advocación mariana.
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