La UCR aprobó el incremento del boleto, a pesar de las resistencias

Con el voto del bloque mayoritario del radicalismo, el HCD aprobó un incremento de boleto de colectivos. El plano, pasará a costar 2,60. la oposición no acompañó.
Reconoce la necesidad de los colectiveros pero rechazan que la variable sea siempre el precio del boleto. La UTA y empresarios coparon la barra e impidieron que los estudiantes presencien la sesión. De todas maneras se hicieron oír desde los pasillos del palacio comunal, pero la suerte estaba echada.

La escena concejalicia de ayer, por recurrente que resultare, no dejó de acaparar la atención vespertina. Los concejales debían resolver la pretensión de los colectiveros por un reacomodamiento de las tarifas en el boleto del transporte urbano de pasajeros. Lisa y llanamente un incremento en el valor que debía afrontar el usuario.

Recurrente no sólo al debate propio desde las bancas, sino también del marco. Empresarios del volante hablando de urgencias económicas que van en detrimento de los haberes de los chores, quienes se unieron en la demanda. Nada lejos en la ubicación, pero lejos de aquel requerimiento, agrupaciones estudiantiles y gremios docentes clamando por lo contrario, que aquellas urgencias de los colectiveros no tengan -una vez más- como variable el costo del boleto que los usuarios deben afrontar.

Sabidos del clima tenso reinante en la planta alta del Palacio comunal, con bombos, pancartas y cánticos estudiantiles, como fuerte presencia de choferes y empresarios, se sorteó el orden de asuntos previstos para dar rápido tratamiento al asunto.

LA PREVIA

La previa suponía un ambiente enrarecido pero a la vez casi folclórico ya para el Hcd cuando debe asumir estos menesteres, cuestión que no infringió torcer una historia que ya en horas del mediodía los ediles había resuelto: aprobar -por mayoría- un incremento. No el que pedían los colectiveros, ni mucho menos lo que pretendían los estudiantes, pero así se cerraba la historia, al menos por unos meses.

Llamó sí la atención la rapidez de reflejos de los colectiveros para copar la barra y así impedir la ruidosa presencia estudiantil en el recinto. Si bien el propio presidente del Concejo, Marcos Nicolini (frente incluso el amago de los ediles justicialista de no dar quorum), había acordado que la barra se “reparta” en partes iguales por los manifestantes, la sesión se inició con el copamiento total de los trabajadores del volante, dejando que la presión ruidosa de los chicos quedara en la antesala.

Otro dato llamativo que no dejó de notar el bloque opositor fue el curioso corte de internet en el deliberativo, lo que imposibilitó que se pudiera seguir la sesión por esa vía.

Cabe consignar, además que horas previas al debate concejalicio, la UTA anticipaba una medida de fuerza. Se diagramó un cronograma de emergencias que incluyó no más de cinco coches por línea con una frecuencia de 20 minutos, mientras que se avisaba que los choferes iban a presenciar la sesión deliberativa.

La medida se inició desde las 16 de ayer y era por tiempo indeterminado, aunque con lo resuelto anoche, todo hacía suponer el fin de la postura. La protesta de los choferes devino por el pago desdoblado que propuso la patronal frente a la incertidumbre económica que se instaló.

DEBATE

Ya en tren del debate y con pocas posibilidades que los ediles se escucharan frente a la bulliciosa manifestación, Marcieri y López, por el oficialismo, vertieron los argumentos que los llevó a definir el incremento anticipado. En tanto Bracciale -Pro- y Ferrer por el bloque justicialismo Frente para la Victoria, hicieron lo propio no acompañando el aumento (ver aparte).

Tal se había anticipado en éstas páginas, las líneas, según el estudio de costos que encargaron a una consultora privada, solicitaban que el pasaje vaya de 2.10 pesos a 2.90, 80 centavos que representa casi un 39 %. Porcentaje que fue rechazado por el oficialismo, aunque el deliberativo, con el informe final elevado por la Facultad de Ciencias Económicas, había convenido un plano a 2.60, y a contra propuesta, que se congele el cuadro por lo menos durante un año.

La postura PRO

Con respecto a la negativa de los bloques opositores por acompañar lo definido por el bloque mayoritario del oficialismo, desde Unión Pro se dijo que si bien se reconocía a la necesidad de una "actualización" de la tarifa, el incremento debía ir acompañado de una mejora en la calidad del servicio.

Bracciale habló sobre la posibilidad de compra de boletos diferenciados, la revisión de recorridos y frecuencias, la observación del estado de las unidades y la implementación de una tarjeta magnética.

Para los ediles opositores, la comuna debería implementar mayores controles del servicio y la provisión de un mínimo de refugios a lo largo de todas las líneas del servicio, entre otras observaciones.

Sobre el incremento, la propuesta Pro era una escala gradual, léase 10 por ciento ahora (un plano de 2,31 pesos) y un 10 por ciento en julio del año próximo (2,54 pesos), sólo para el boleto plano.

“El municipio no se hace cargo de una política pública de transporte”

También el bloque justicialista Frente para la Victoria, dejó sentada su postura, aquí en medio del rechazo de los choferes, quienes hicieron oír también su recriminación por no acompañar el aumento.

Fue Ferrer el encargado de recibir los insultos de la barra, lo que no amainó en su ánimo de hacer conocer la postura del bloque. Aclaró que la Universidad no realizó un estudio de costo, sino que realizó un informe basado en la presentación de las empresas, de cuyo informe se tuvo varias críticas.

A saber, se detalló que lo presentado era pobre en explicaciones, que la autoría del estudio se desconocía; como así también que se había realizado dicho estudio según una empresa tipo, la cual “no refleja la situación real de las distintas empresas”.

Se insistió en la necesidad de evaluar otros aspectos de los costos que aquí no habían sido contemplados.

Más allá de lo expuesto, y aún considerando que el aumento podía ser necesario para las empresas, Ferrer y sus compañeros de bloque discutían el rol del municipio, “cuando no se hace cargo de una política pública como es el transporte”.

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