El pequeño fue liberado del calvario porque las docentes del jardín de infantes al que concurre avisaron a la Policía. En 2012 el hombre había sido denunciado por su mujer, pero luego se arrepintió.
No tuvo las fuerzas para hacerlo por su cuenta, así que fue al jardín de infantes Nº 804 “Ángel de Luz” del barrio 7ª Ampliación Mariano Moreno. Allí, le contó a las maestras el calvario que sufría desde hacía tiempo y que se agudizó el último domingo, cuando su pareja aparentemente la amenazó colocándole un cuchillo en el cuello del que le quedó la marca, y que continuó en la mañana de ayer cuando se preparaba para llevar al pequeño a clases.
Según fuentes policiales, la mamá relató a las docentes y más tarde ante la policía, que cuando se preparaba para ir al jardín, su hijo le pidió algo, pero su madre le pidió que espere porque estaba atendiendo a su otra hija, de 2 años. Ante esta situación, siempre según el relato de la mujer, su esposo habría reaccionado de manera violenta.
“Salió del baño con los pantalones bajos y le pegó al niño con el cinto en la espalda, dejándole una marca”, reseñó la progenitora.
Un médico de Policía, comprobó que el chico tenía la marca del golpe y le diagnosticó dos días de curación, mientras que a su mamá le indicó que le demandaría siete.
Consternada, pero temerosa porque el sujeto la amenazaba con lastimar a la nena, a la que retuvo en la vivienda que comparten a unas diez cuadras del establecimiento escolar, la mamá llevó al nene a clases, donde finalmente pidió ayuda.
Las docentes dieron aviso al personal de la Seccional 45 del barrio El Vinalar. Como aparentemente la mujer estaba a punto de desistir de denunciar a su pareja, le dijeron que regresara a su hogar y que realizara sus actividades cotidianas de la manera más habitual que pudiera, para no levantar sospechas, para luego irse de allí con sus dos hijos.
Aún así, los efectivos de la 45 dieron participación a la Comisaría Primera de la Mujer, que envió a personal uniformado y a una trabajadora social. Al llegar y no hallar a la mujer, la mandaron a buscar con el portero del establecimiento, pero éste regreso con la novedad de que la madre lucía aterrada, que le pidió que no hablara en voz alta porque su esposo estaba dentro de la casa y lo despidió diciéndole: “Ya le llevo la miel”, simulando atender a un cliente, ya que se dedica al comercio de miel y huevos.
Para evitar que se produjera alguna situación peor, los efectivos se dirigieron a la casa y cuando estaban llegando la mujer los vio, tomó a su niña en brazos y abandonó la casa corriendo. Al seguirla para convencerla de que estaría bien y que sería protegida por la Policía, el sujeto habría aprovechado la ocasión para huir de la vivienda.
Posteriormente, se trasladó a la mujer a la sede de la Comisaría Primera del Menor y la Mujer para que realizara la denuncia correspondiente y la revisara el médico legista, para luego dar participación a la jueza penal de turno, Rosa Falco.
La magistrada dispuso la inmediata detención del sospechoso, que tendría 32 años, la que se concretó al mediodía. Quedó imputado por lesiones calificadas por el vínculo en perjuicio de su hijo y de lesiones y amenazas contra su pareja.
En tanto, la damnificada se puso en contacto con familiares para que la busquen, ya que procede del interior. l
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