Sin aportes nacionales, IPRODHA sostiene 200 obras y prepara viviendas en toda Misiones

Sin aportes nacionales, IPRODHA sostiene 200 obras y prepara viviendas en toda Misiones

Juan Carlos Pereira trazó un amplio balance del organismo y anticipó cambios para 2027. Unas 79 pymes trabajan actualmente en obras vinculadas al Instituto. Habrá un tope del 1,7% mensual a la actualización de las cuotas por UVI, las viviendas entregadas cuentan con un subsidio provincial del 50% y se lanzará un esquema de pequeños barrios para volver a llevar casas a municipios de toda la provincia. “Cada peso que invertimos tiene que generar una solución habitacional, movilizar la economía local y generar empleo genuino”, afirmó.

 

En un escenario nacional completamente diferente al que durante décadas acompañó la política habitacional de las provincias, el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) sostiene actualmente alrededor de 200 obras en ejecución, mantiene vinculadas a unas 79 empresas misioneras y proyecta terminar 2026 con 300 viviendas entregadas y miles de soluciones habitacionales.

El dato adquiere otra dimensión por el contexto. El Gobierno nacional cerró el Fondo Fiduciario para la Vivienda Social mediante el Decreto 6/2025 y posteriormente disolvió la Secretaría de Desarrollo Territorial, Hábitat y Vivienda. La Nación justificó ambas decisiones como parte de su reestructuración del Estado y planteó que la política habitacional debía quedar principalmente en manos de provincias, municipios y el sector privado.

En Misiones, esa retirada obligó al IPRODHA a modificar sobre la marcha su planificación y sostener la actividad fundamentalmente con recursos que surgen de la Provincia, recupero de cuotas y los mecanismos que permanecen vigentes.

Su presidente, Juan Carlos Pereira, lo define como el paso de una planificación estratégica tradicional a una “estrategia activa”: ya no es posible diseñar un programa a cinco años y esperar para evaluar resultados, sino que las prioridades deben acomodarse permanentemente a los recursos y a las necesidades que van apareciendo.

Pereira tiene además una particularidad dentro de la historia del organismo: es el primer presidente del IPRODHA que llegó al máximo cargo después de haber hecho carrera dentro del propio Instituto. Él le resta épica personal al dato y pone el acento en quienes trabajan a su lado.

“Yo soy un compañero más del trabajo de los chicos. Estamos muy agradecidos porque es una oportunidad extraordinaria y tratamos de llevarla adelante con la mayor responsabilidad posible, con el gran equipo de trabajo que tenemos”.

Unas 200 obras y 79 pymes trabajando

El viernes pasado el IPRODHA entregó 60 viviendas en Itaembé Guazú. Dos semanas antes habían sido otras 42 en Apóstoles y el cronograma inmediato contempla otras diez unidades en San Vicente. A eso se suman intervenciones en otros puntos de Misiones, desde módulos habitacionales hasta infraestructura comunitaria.

La expectativa del Instituto es cerrar el año con 300 viviendas y miles de soluciones habitacionales. Entre los proyectos en desarrollo aparecen unos 150 lotes con servicios y núcleo habitacional básico y otras iniciativas que podrían incorporarse antes de finalizar 2026.

Pero Pereira advierte que la fotografía actual no puede compararse con los años de mayor inversión pública.

“No estamos en los mejores niveles de ejecución ni de inversión, porque el contexto macroeconómico así lo indica”, reconoció a MISIONES OPINA.

Aun así, el organismo mantiene alrededor de 200 obras simultáneas de diferentes dimensiones y 79 empresas vinculadas a su ejecución, fundamentalmente pymes.

La decisión, explicó Pereira, responde a una definición del gobernador Hugo Passalacqua de continuar con la política habitacional aun frente a las restricciones presupuestarias, no solamente por la necesidad de vivienda sino por el impacto de la construcción sobre el empleo y la actividad económica.

“Cada peso que invertimos tratamos de que genere la solución habitacional correspondiente, la movilización de la economía local y la generación de empleo genuino”.

El retiro de Nación cambió el escenario

Una parte central de la conversación con Pereira pasa inevitablemente por la desaparición de fuentes nacionales de financiamiento que históricamente formaron parte de la política habitacional.

El presidente del IPRODHA señaló que programas nacionales como Casa Propia y anteriores planes federales dejaron de representar una fuente de nuevas transferencias para el organismo y recordó particularmente la eliminación del Fondo Fiduciario para la Vivienda Social.

El cambio de política nacional está documentado. El Fondo Fiduciario para la Vivienda Social, que financiaba programas de vivienda e infraestructura básica como Casa Propia, fue disuelto en enero de 2025. Un mes después Nación eliminó la Secretaría de Desarrollo Territorial, Hábitat y Vivienda y explicitó que pretendía trasladar el protagonismo en materia habitacional a provincias, municipios y al sector privado.

Para Pereira, eso obliga a administrar de otra manera.

El IPRODHA sostiene actualmente distintas líneas con fondos provinciales, recursos disponibles y recupero de los propios programas. Allí aparece un aspecto que el funcionario considera central: el pago de las cuotas de quienes ya recibieron una solución permite financiar nuevas soluciones.

“Es un esquema solidario: cuando uno recibe una vivienda, aporta para que otra persona reciba la vivienda”, sintetizó.

La vivienda le cambia la vida a los beneficiarios.Las cuotas tendrán un tope mensual del 1,7%

Dentro de ese esquema aparece una de las principales novedades anunciadas por Pereira: el IPRODHA decidió limitar al 1,7% mensual la actualización por UVI de las cuotas cuando la variación del índice supere ese porcentaje.

La medida comenzará a reflejarse en la cuota de noviembre.

Según explicó, el límite surgió de tomar los incrementos salariales otorgados hasta septiembre a la administración pública provincial y distribuirlos sobre los meses considerados, buscando evitar que la evolución de la cuota habitacional se despegue de los ingresos familiares.

“Fijamos el tope para que afrontar la cuota de la vivienda no represente un esfuerzo adicional en este contexto tan complejo”.

La decisión resulta particularmente significativa porque introduce un límite político a un mecanismo de actualización automático: si la UVI aumenta por encima del 1,7% en el mes, el incremento que afrontará el adjudicatario quedará restringido a ese porcentaje, según explicó Pereira.

Cuotas de $360 mil y un subsidio provincial del 50%

Pereira reveló además otro dato relevante sobre las viviendas sociales recientemente entregadas.

De acuerdo con el presidente del IPRODHA, las familias adjudicatarias están afrontando cuotas del orden de $360.000 a $370.000, valores que, según testimonios recibidos por el organismo durante las entregas, en varios casos resultan inferiores al alquiler que esas mismas familias venían pagando.

Pero ese valor no representa el costo completo.

La Provincia subsidia el 50% de la cuota, explicó Pereira, precisamente para mantener el carácter social del acceso a la vivienda en el actual contexto económico.

“El valor tiene un 50% de subsidio. Por eso pagan 360 mil; si no, debería ser mayor el monto. Es el esfuerzo que hace el Gobierno de la Provincia para mantener la vivienda de interés social”.

La política se complementa con modificaciones introducidas en los criterios de acceso. El Instituto incorporó, entre otras herramientas, la figura del garante pagador para familias que generan ingresos pero no pueden acreditarlos formalmente, buscando contemplar la realidad del trabajo informal.

Pequeños grupos de viviendas en el interior

Otro de los cambios que prepara el IPRODHA apunta directamente a descentralizar territorialmente la construcción de viviendas.

Pereira anticipó que se está lanzando un nuevo esquema para construir pequeños conjuntos de cuatro, seis u ocho viviendas en distintas localidades de Misiones, en lugar de concentrar exclusivamente la inversión en grandes urbanizaciones.

El objetivo, explicó, es “federalizar el acceso a la vivienda”.

La disponibilidad de tierra urbanizada aparece como una de las principales limitaciones para esa expansión. Los grandes desarrollos requieren previamente terrenos, apertura de calles, servicios y planificación urbana, algo que no todos los municipios tienen disponible.

Por eso, el Instituto trabaja también en la búsqueda y adquisición de tierras para desarrollar en localidades del interior experiencias que Pereira compara, por su concepción integral aunque a una escala menor, con Itaembé Guazú.

La intención no sería simplemente levantar casas aisladas, sino incorporar progresivamente equipamiento comunitario, actividad comercial y servicios, aprovechando aspectos de la experiencia desarrollada en la urbanización posadeña.

Pereira, con el gobernador Hugo Passalacqua.Trabajo y movimiento económico

Probablemente la definición que mejor resume la concepción actual del IPRODHA apareció cuando Pereira fue consultado sobre el debate nacional alrededor de la obra pública.

Su respuesta fue económica antes que arquitectónica.

Para el funcionario, una política habitacional no debería medirse exclusivamente por cuántas casas termina construyendo, sino también por cuánto empleo genera y cuánto de la inversión permanece circulando dentro de la economía provincial.

Puso incluso un ejemplo deliberadamente extremo: con el mismo dinero, el Estado podría adquirir viviendas industrializadas importadas y cumplir formalmente con entregar casas. Pero desaparecerían buena parte de los otros efectos de la inversión.

“Tranquilamente podríamos tomar la inversión y comprar casas chinas y dar soluciones, pero no generás empleo ni dinamizás la economía local”.

Ahí aparece el dato de las 79 pymes vinculadas actualmente al Instituto. Detrás de cada obra se movilizan trabajadores de la construcción, proveedores, corralones, transporte y diferentes rubros de la economía provincial.

Es, en definitiva, la lógica con la que Pereira explica por qué el IPRODHA intenta sostener actividad incluso cuando la disponibilidad financiera obliga a reducir el ritmo respecto de otros períodos.

El IPRODHA no solamente construye viviendas

Otra transformación que queda expuesta en el balance es la dimensión que adquirió el Instituto como brazo ejecutor de infraestructura pública provincial.

Pereira plantea que el organismo debe pensarse como un área de apoyo a servicios esenciales: educación, salud, seguridad y justicia.

Cuando los recursos no permiten construir la cantidad de escuelas deseada, por ejemplo, el Instituto redirecciona esfuerzos hacia mantenimiento y refacciones. Actualmente realiza, en articulación con el área educativa, entre 200 y 250 reparaciones menores de establecimientos escolares por año.

Para el próximo ciclo lectivo se trabaja, además, en la finalización de nuevos establecimientos educativos, entre ellos la Escuela de Innovación 2 y otras obras escolares.

En salud, uno de los frentes centrales está en Puerto Rico, donde se avanza en una etapa destinada a poner en funcionamiento quirófanos y la unidad de terapia intensiva durante 2027.

También se trabaja para completar antes de fin de año sectores del hospital de Jardín América, particularmente consultorios externos y laboratorios.

“Vamos tomando diferentes frentes y vamos invirtiendo los recursos de los misioneros en la medida de la disponibilidad”, resumió.

Con la intendenta de Apóstoles, María Eugenia Safrán.Entre 2.000 y 3.000 títulos por año

La vivienda nueva tampoco será la única prioridad para 2027.

Pereira ubica a la regularización dominial como uno de los pilares de la política habitacional porque la seguridad jurídica sobre la tierra permite que una familia posteriormente invierta, amplíe y mejore su vivienda.

El Instituto mantiene, según indicó, un ritmo de entre 2.000 y 3.000 títulos anuales. Entre los proyectos mencionó el trabajo que se realiza en El Soberbio alrededor de tierras vinculadas a la quiebra de El Soberbio SA.

A eso se suman Arreglo Mi Casa, Construyo Mi Casa y Plan Techo, este último con fuerte participación de los municipios, que aportan estructura y mano de obra para llegar a las familias.

También continúan las viviendas rurales, las soluciones destinadas a comunidades guaraníes y distintas intervenciones de infraestructura comunitaria.

De la planificación estratégica a la “estrategia activa”

La diversidad de tareas explica otro concepto que Pereira repite para describir el momento del organismo.

Cuando comenzó su gestión, el equipo trabajó sobre una planificación estratégica tradicional, con misión, visión y objetivos a mediano plazo. El cambio permanente de las condiciones económicas terminó obligándolos a modificar el método.

Hoy Pereira habla de una “estrategia activa”.

“No podemos operar un período tan largo de cinco años para ver cómo nos fue con los resultados. Hay que ir trabajando sobre la marcha con lo que va surgiendo”.

Eso no significa abandonar objetivos sino modificar los instrumentos. En esa adaptación surgieron nuevas modalidades de acceso, el garante pagador, programas para distintas conformaciones familiares y ahora la descentralización mediante conjuntos pequeños de viviendas.

También se creó un espacio de articulación que reúne a organismos relacionados con obra pública, Hacienda, cámaras empresariales, sector privado y academia, pensado para elaborar respuestas conjuntas y sumar componentes sociales y ambientales a los proyectos.

El presidente que llegó desde adentro

Detrás de todos esos números hay una característica de Pereira que atraviesa su manera de explicar la gestión.

No habla del IPRODHA como una estructura que recibió al asumir la Presidencia. Él formó parte de esa estructura antes de conducirla.

Haber transitado distintas funciones dentro del organismo, sostiene, le proporciona una visión integral sobre las consecuencias que tiene cada decisión administrativa, financiera o técnica.

“Tenés una visión más global de qué repercute cada una de las decisiones que se toman”, explicó.

Y cuando se le pregunta qué representa personalmente haberse convertido en el primer presidente surgido de la carrera interna del organismo, vuelve rápidamente a hablar en plural.

“Nos dieron la oportunidad de autogestionar el Instituto”, dice. Después habla del equipo, de “los chicos”, de sus compañeros.

La definición encaja con la transformación que describe: un organismo que perdió fuentes históricas de financiamiento nacional, redujo inevitablemente su capacidad respecto de los períodos de mayor inversión, pero que busca sostener múltiples frentes con los recursos disponibles.

El desafío hacia 2027 será ampliar esa capacidad sin abandonar lo que Pereira presenta como la ecuación que debe justificar cada inversión: resolver una necesidad concreta, mantener trabajo misionero y conseguir que el dinero invertido siga moviendo la economía provincial.

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