El Guardaparque del área protegida de nuestra ciudad, Alejandro Martínez Ponte, adelantó a EL NORTE en qué consiste la iniciativa del gobierno local. “Fijos, entre la zona de costa e isla, hay unos 20 ranchos. No hay intención de expulsar a la gente que está en el lugar sino de regularizar, de ordenar, y que empiecen a regir las pautas de un área natural. Asimismo, va de la mano de un ordenamiento de tenencia de animales”, explicó
El gobierno municipal trabaja actualmente en la aplicación de un proyecto de ordenamiento territorial en el Parque “Rafael de Aguiar”. El Guardaparque del área protegida de nuestra ciudad, Alejandro Martínez Ponte, adelantó a EL NORTE en qué consiste la iniciativa. “Fijos, entre la zona de costa e isla, hay unos 20 ranchos. No hay intención de expulsar a la gente que está en el lugar sino de regularizar, de ordenar, y que empiecen a regir las pautas de un área natural. Asimismo, va de la mano de un ordenamiento de tenencia de animales”, explicó.
“Se hicieron reuniones con los habitantes del Parque en el marco de un proyecto de ordenamiento territorial de la reserva. Muchos, si bien hace una importante cantidad de años que están allí, no tienen regularizada su situación dominial. Es decir, no tienen los papeles en regla para ocupar el lugar que habitan. No hay intención de expulsar a la gente que está en el Parque sino de regularizar, de ordenar, y que empiecen a regir las pautas de un área natural que implican básicamente restricciones en los trabajos que se vienen haciendo hace mucho tiempo: tenencia de animales, cuáles se pueden tener, qué carga”, introdujo en relación a la propuesta.
Animales exóticos o domésticos
Martínez Ponte señaló: “Hay algunos conceptos que fueron cambiando en materia de medio ambiente. Cuando Parques Nacionales regulaba todo, se consideraba que el ser humano y los animales exóticos o domésticos no podían estar de ninguna manera en un área natural. Luego se empezó a modificar ese concepto tan extremo y se dio lugar a términos medios. La vaca, el caballo, la oveja y el chivo no son originarios ni autóctonos de esta zona pero en un número determinado, con control y en algunas áreas se comprobó que pueden ser compatibles, apuntando a un manejo sustentable. En nuestro caso y en este momento, con la creciente, tenemos una situación extraordinaria, una emergencia, en la que hay tener cierta contemplación pero no podemos dejar que los animales avancen demasiado sobre la barranca porque es la zona más frágil de la reserva”.
“De la mano con el ordenamiento territorial, va el ordenamiento con los animales. Es difícil de llevar adelante para tener una buena relación, una buena convivencia con los vecinos que están allí. Se trata de propuestas que tienen ya los parques Pereyra Iraola e Iberá por ejemplo, donde los moradores se han ido reconvirtiendo. Estimo que con algunos habitantes locales lograremos buenos términos y con otros, se acomodarán o se tendrán que ir. Hay que avanzar despacio dado que se trata de costumbres muy arraigadas. Los ´muchos dueños´ del Parque –tierra del Estado municipal- llevó a que no se puedan hacer inversiones a largo plazo, sustentables”, precisó.
Conversaciones con pobladores
El Guardaparque puntualizó que están conversando con los productores que están del lado de la costa y con los que están del lado de la isla. “A los primeros, se le ha puesto un coto, un límite con los animales, y hubo muy buena predisposición. Se hicieron comodatos y se iba a empezar a cobrar un pequeño canon que quedaría para el Parque. Con la inundación se suspendió momentáneamente ese cobro. Con los habitantes del lado de la isla, es más difícil. Con este gran paso se podrá comenzar a proteger de manera más eficiente los ambientes que deberían haber estado siempre protegidos”, sostuvo.
Respecto a cuántos pobladores tiene el Parque, evaluó: “Fijos, son unos 20 ranchos. Actualmente dependo de la Subsecretaría de Turismo y de la secretaría Privada. Coincidimos en respetar a las personas y en tratar de llegar a un acuerdo. Si bien los cambios se tienen que hacer, intentaremos que no sean drásticos”.
“Al mismo tiempo se comenzó por primera vez en la historia con un plan de erradicación de plantas exóticas, invasoras de la vegetación propia. Sobre todo se encuentran en la barranca. Eso ocasiona menos diversidad de aves y mamíferos. Comenzamos a trabajar con motosierras, se están cortando estas plantas para darle lugar a las plantas propias. Es un trabajo a largo plazo”, sumó.
“Tenemos que hacer de esto una política de Estado y el rol del ciudadano es exigir, presionar para la continuidad”, instó.
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