Hoy nuestro Gremio está pasando horas muy difíciles. Acaba de ser echado, de su lugar de trabajo, nuestro Secretario General, Oscar Alberto Carreras. Acaba de ser desamparada la familia de quien durante los últimos años ha luchado con ahínco, honradez y perseverancia por la dignidad de los trabajadores.
Desde su fundación, la ciudad de Junín jamás contó con un Sindicato de Prensa, pero, desde que APENOBA irrumpió en la lucha laboral, los periodistas de radio, televisión y prensa, han sabido la importancia, profesional y económica, de la recategorización, privilegio al que no tenían, en general, permitido.
Han accedido a cobrar sus salarios en día, usufructuar de los francos y las vacaciones por derecho propio y no por “favores” de la patronal.
APENOBA se ha preocupado y denunciado antes las autoridades competentes, los riesgos de vida de los periodistas, ante los graves problemas de seguridad e higiene que padecen en algunas empresas.
Los trabajadores de Prensa de Junín y la región, afiliados a este Sindicato, filial a su vez de la FATPREN, por primera vez en su historia tienen respaldo jurídico y alguien que “de la cara” por ellos.
Los poderes corporativos y el oscuro interés patronal ha mancillado, injuriado y mentido, sobre Oscar Alberto Carreras, ejemplo de reinserción social, ejemplo de un sindicalista que no negocia derechos, y que jamás se sumó al tren de la corrupción y la burocracia. Todo esto, seguramente, ha hecho que le declaran una guerra sin cuartel, sin códigos y de manera miserable. Demasiado precio para quien, proveniente de familia humilde e ideológica, ha defendido a ultranza el derecho de sus compañeros.
APENOBA agradece a todos los trabajadores del gremio de prensa, afiliados o no, que se solidarizaron, que participaron de las reuniones, que aportaron ideas y vislumbraron acciones prácticas y directas. También vaya el reconocimiento para los Secretarios Generales de otros gremios, por sus efusivas y sinceras preocupaciones. A todos aquellos que levantaron el teléfono para expresar su estupor y el apoyo incondicional y a los que se acercaron al Sindicato, trabajadores, políticos y empresarios de diversos sectores sociales, en un abrazo solidario sin precedentes.
APENOBA, en el día del periodista, no puede dejar de mencionar a Emilio Jáuregui, Secretario General de la FATPREN, bárbaramente asesinado por la dictadura del General Onganía, de José Luis Cabezas, ultimado por la corporación político-económica en vigencia desde los años 90’ y de los 102 compañeros periodistas desaparecidos por la dictadura cívico-militar que encarnaron Videla y Martínez de Hoz.
APENOBA los invita a leer trechos del discurso del Diputado Jorge Rivas, que ha interpretado como nadie la realidad de nuestro sector:
“…Un periodista, según tengo entendido, es alguien que averigua aquello que el público tiene derecho a saber, y se lo cuenta. Tiene que poder averiguar sin que ningún poder se lo impida, pero tiene que decidir qué es lo que el público tiene derecho a saber y qué cosas pertenecen, por ejemplo, al ámbito de la privacidad de las personas….”
“…Un periodista también opina sobre la información de actualidad, y a veces su opinión influye significativamente en el imaginario de las personas que lo leen o lo escuchan. Él tiene la obligación de la honradez, de la responsabilidad, de la veracidad…”
“…Ningún periodista está a salvo de las presiones, de las trabas, de los impedimentos de algún poder. Algunas veces, esos poderes actúan por la suya, para disuadir, presionar, convencer, corromper, señalar un camino, o hacer callar a un periodista. Pero muchas otras veces, disponen de un aliado eficacísimo para obtener alguno de esos resultados, o todos juntos, respecto de un periodista. Ese aliado es la patronal. Porque los periodistas son trabajadores asalariados que trabajan en una empresa. Por lo menos, lo son la mayoría de ellos…”
“…Los hay que gestionan sus propios medios, individualmente o en cooperativas, y ellos tienen que enfrentar otras dificultades, otras carencias, otras presiones. Y hay otros que son capaces de regentear solos sus espacios estelares, pero tal vez sea más apropiado llamarlos empresarios que periodistas. La mayoría abrumadora, entonces, trabaja para un patrón. Un patrón que tiene sus propios objetivos políticos y económicos, sus propios intereses, sus propios odios personales, además del amor a las ganancias que los constituye como capitalistas. De modo que cuando los periodistas dan batalla a sus patrones por sus derechos como trabajadores, libran una batalla mucho más compleja. Están peleando por sus salarios, por sus horarios de trabajo, por sus días de franco, pero también están peleando por su libertad de expresión, por su derecho a ejercer su oficio con verdadera dignidad, por no terminar sirviendo involuntariamente a una causa cualquiera a la que jamás se sumarían.
Todas esas cosas están representadas de algún modo en el Estatuto del Periodista, y todas esas cosas han defendido y defienden los trabajadores de prensa cada vez que se plantan en defensa de ese instrumento legal. Todas esas cosas han estado en peligro cada vez que se intentó suprimirlo, o recortarlo…”
“…Y también hay periodistas, llamémoslos así provisoriamente, que sirven con descaro los intereses de sus patrones, aun cuando ellos sean terminantemente opuestos a los de sus compañeros de clase. Y se venden, trafican información, inventan fuentes, intoxican con mentiras y con opiniones manipuladoras, con espectáculos y textos que ofenden a la inteligencia y a la honradez…”
“…Resulta difícil hablar de estos temas entre militantes de causas populares, sin rendir homenaje a Rodolfo Walsh o a Enrique Raab, a Eduardo Suárez o a Raymundo Gleyzer, todos ellos periodistas asesinados por la última dictadura cívico militar. Pero también quiero expresar hoy toda mi solidaridad y mi adhesión a todos los trabajadores de prensa que construyen cada día un silencioso pacto de veracidad y honradez con sus lectores o sus oyentes, y que empeñan todas sus fuerzas en comunicar al público lo que averiguan, sin escuchar otra voz que la de su conciencia ni sostener otro compromiso que el que han contraído con sus propios principios.
Por último y para terminar, les quiero dejar una frase de Gabriel García Márquez, “Los periodistas tienen la responsabilidad de buscar siempre la verdad, buscar la imparcialidad, y ser conscientes de que siempre hay otra realidad. Pero cuidado con las apelaciones a la objetividad, porque son las más sospechosas…”

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