Con apenas 3000 hectáreas, precios y rindes bajos, el algodón perdió el reinado en el departamento Fernández

Con apenas 3000 hectáreas, precios y rindes bajos, el algodón perdió el reinado en el departamento Fernández
SÁENZ PEÑA (Agencia) —El año agrícola promedia en la provincia y el campo espera más lluvias para terminar de definir la siembra de soja, maíz o sorgo. Así el algodón como cultivo regional por excelencia pasa desapercibido ya que no fue la elección, a pesar de que el textil es el que mejor soporta las extremas condiciones climáticas del verano chaqueño.
En el departamento Comandante Fernández, la campaña que transcurre seguramente quedará marcada en la estadística como la de menor siembra de algodón. Los campos del distrito del centro de la provincia apenas contabilizan tres mil hectáreas del cultivo por el que se construyeron, en el siglo pasado, monumentales desmotadoras.

El algodón, que tiene en Sáenz Peña su capital nacional, no fue la apuesta de los medianos productores, que son los tradicionales agricultores chaqueños. El textil no es el protagonista en los campos del centro de la provincia, tierras que los colonos prefirieron destinar a la siembra de granos.

En el informe de mercados agropecuarios del Cones, originado en enero —el que se publicó en primera instancia— se menciona que en el Chaco la siembra de algodón alcanzaba las ciento treinta mil hectáreas. El dato dejaba en segundo lugar a la provincia, debajo de Santiago del Estero, con ciento cuarenta mil hectáreas.

Los datos oficiales del gobierno chaqueño, sin embargo, mencionan que serán ciento cincuenta y seis mil las hectáreas del textil por cosechar. La diferencia igualmente no cambia la realidad de lo que fue la zona algodonera por excelencia y que hoy tiene a la soja como protagonista.

El que fuera considerado el oro blanco, en el departamento Comandante Fernández siquiera fue la opción para los minifundistas que no llegan a aportar doscientas hectáreas a la superficie total sembrada con el textil. Esto echa por tierra la afirmación que aseguraba que ‘difícilmente el que es algodonero desde la cuna deje de sembrar algodón‘.

El precio es desde siempre el principal factor que juega en contra del cultivo regional y provoca la importante disminución de la superficie de siembra. El histórico valor de marzo de 2011 fue apenas un ‘buen momento‘ que hacía ilusionar con el retorno de los campos cubiertos de algodonales.

Pesimismo algodonero

Sáenz Peña sigue marcada por la historia algodonera con sus cooperativas, la sede de Ucal y la Fiesta Nacional del Algodón; pero lo que falta en este año agrícola es el cultivo que generó esas instituciones. “Cuando se habla con los productores que han sembrado algodón, la advertencia es que la producción, más allá de la presencia del picudo, no será buena porque la planta tiene poca carga, con frutos chicos que están siendo quemados por el sol”, según Vladislao Romachevsky.

‘La producción de algodón en la zona no será generosa. Quedan la duda y la expectativa de qué es lo que pasará con el cultivo en el oeste y sudoeste o en el área con riego en Santiago del Estero‘, alienta el presidente de Ucal.

Es de mencionar que las cooperativas que procesan algodón lograron, a duras penas, comercializar toda la producción del año pasado; sin embargo existe todavía un excedente de fibra que impactaría sobre un mercado con poca demanda.

Resistencia al textil

En las últimas campañas de algodón, en el Comandante Fernández se notó la resistencia que tiene el agricultor a sembrar el textil, por el alto costo del cultivo y los abruptos bajones de los precios del producto al momento de la cosecha. En el año agrícola 2009/10, con lluvias que llegaron tarde para el girasol, la siembra del textil superó las veinte mil hectáreas; mientras que en el período 2010/11 apenas alcanzó las 13 mil hectáreas, en el 2011/12 fueron no más de cinco mil hectáreas y en la actual, ‘con suerte‘ dicen, son tres mil hectáreas.

En detrimento del algodón, las tierras del centro chaqueño se destinan ya casi exclusivamente a los granos. El girasol ocupó en la campaña que finalizó treinta y cinco mil hectáreas y la soja espera, si las pronosticadas precipitaciones lo permiten, alcanzar las cuarenta y cinco mil hectáreas. El maíz y el sorgo son otras opciones que, a pesar de que el valor de los fletes juega en contra, fueron tenidas en cuenta por el agricultor que excluyó al algodón de su plan de trabajo.

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