En el barrio 13 de Julio, Mónica Scherer (30) y Valentín Irriarte (4) entraron en contacto con el insecto y tuvieron que ser atendidos
La aparición de orugas en los patios de distintas casas del barrio 13 de julio de la localidad de Candelaria puso en alerta a los vecinos, que piden la presencia de autoridades de Salud Pública para constatar si se trata de la taturana, insecto que se cobró la vida de un menor en Aristóbulo del Valle.
El domingo por la noche, Valentín Irriarte (4) y su madre, Mónica Scherer (30), estuvieron en contacto con el insecto y comenzaron a sentir distintos síntomas, por lo que tuvieron que ser atendidos en el hospital local.
Los vecinos aseguraron a El Territorio que no se trataría de los primeros casos. “Habíamos escuchado que la oruga picó a otros niños del barrio, pero no sabíamos que era tan ponzoñosa. Necesitamos que vengan a fumigar, porque en algunas plantas hay más de cinco”, expresó Rosa Almeida, vecina del barrio y familiar de los afectados.
La familia tomó conocimiento del insecto después que el niño se quejó por dolores en el antebrazo y taquicardias. El contacto se produjo cuando el niño jugaba en la vereda “y tiró su autito de juguete en la planta. Entonces, fue a buscar y metió la mano en la azalea. Después empezó a quejarse que le dolía la mano y no podía respirar”, relató Almeida.
Las dolencias de Valentín llevaron a que su madre Mónica busque en la planta al insecto que había ocasionado el malestar en su hijo. “Ella miró la planta para ver si era una araña u otro bicho y en un descuido tocó con el brazo la oruga y ahí nomás empezó con los síntomas”, contó.
Los problemas respiratorios y las arritmias hicieron que ambos se dirigieran al hospital de Candelaria, donde recibieron de forma rápida atención médica.
“Le dieron dicloflenac para disminuir la fiebre. Ahora, mi nieto y su hija están mejor, porque tuvieron suerte que el contacto fue mínimo, pero necesitamos que vengan a fumigar o si no vamos a tener que hacerlo nosotros mismos”, sostuvo Almeida.
Los vecinos no saben si se trata de la oruga taturana, que es una larva de mariposa que tiene un veneno sumamente poderoso en la punta de los pelos que recubren su cuerpo y puede ser mortal, o de la gatiño, otro tipo de oruga menos ponzoñosa, pero que también causa ardor al entrar en contacto.
Por lo pronto los vecinos piden la presencia de las autoridades sanitarias para tranquilizar a los vecinos y empezar a bajar la presencia en plantas y patios.
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