Apareció sano y salvo un joven que estaba perdido desde hace casi tres años

Apareció sano y salvo un joven que estaba perdido desde hace casi tres años
Fabián Rodríguez faltaba de su casa desde el 14 de octubre de 2010 y desde entonces nadie supo de él. Mientras su familia lo buscaba con desesperación, él estuvo en Tucumán trabajando como vendedor ambulante.

“Yo no estaba desaparecido. Me fui en el 2010 porque necesitaba trabajar. No sabía de qué, ni cómo; pero sí entendía que debía cambiar de vida y ayudar”.

Fabián Rodríguez retornó a su casa de Gaucho Rivero y 7º pasaje del Bº Industria. A la 1 de ayer golpeó la puerta y lo recibió un hermano.

Cuantas imágenes, recuerdos, dolores y angustias pasaron por su mente.

“Es cierto, debía avisar, pero tenía miedo que mi papi se enoje y me pegue. Ya me había escapado para ir al canal en 2008”, recuerda Fabián.

La siesta del 14 de octubre se fue en bicicleta hacia el Canal en La Banda.

Y nunca retornó.

Desesperación

Sólo un amigo de la cuadra dio explicaciones a la policía, pero jamás lograron dar con Fabián.

“Me fui en bicicleta. En Las Termas se acercó un hombre que me ayudó hasta hoy. Es don Augusto Essen. Él me llevó a su casa”.

El lugar se lo conoce como Las Talitas, Tucumán.

“Aprendí a trabajar como vendedor. Ahora estoy estudiando para terminar la primaria”, dijo anoche a EL LIBERAL.

Mientras Fabián procuraba adaptarse a su nueva vida, aquí familia, vecinos, policías y Missing Childrend lo buscaban noche y día. Se pensó lo peor.

“No estaba mal. Siempre extrañaba casa y familia. Pero, repito, tenía miedo que me peguen. Hoy todo lo veo diferente”, juzgó.

Ya es padre

En estos años, Fabián se puso de novio y un mes atrás se convirtió en padre.

“Agradezco a Dios haber sido recibido por un hombre que me dio una mano. El haberme convertido en padre acaba de abrirme la cabeza y comprender lo que es verdaderamente importante”, amplió.

-¿Vienes a quedarte?, interrogó este medio. “No, estaré quizá una o dos semanas. Debo regresar a Tucumán. Tengo un trabajo y mi vida allá”, adelantó.

Su vuelta ayer relegó a un plano intrascendente la desazón y el miedo por un eventual final trágico.

Anoche, seguían llegando a su casa tíos y primos.

El más esperado es don Miguel Ángel Rodríguez, padre, un albañil que en todos estos años sufrió y lloró la ausencia de su hijo.

Él trabaja en Los Telares y en las próximas horas podrá reencontrarse con Fabián. El 14 de octubre de 2010 dijo “hasta luego” a un niño de 13 años. Hoy lo espera para abrazarlo un hombre y padre, como él.

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