Se trata del arma que produjo graves heridas a Rodrigo, el niño que sigue internado en una clínica.
De acuerdo con lo informado por el fiscal Ignacio Di Maggio, anteayer a las 23 concurrió un hombre con una pistola marca Bersa, de nueve milímetros y que posiblemente pertenece a un efectivo policial. Enseguida, se dispuso una pericia y un cotejo con “el comparador”, donde se colocaron tres proyectiles incautados en el lugar del hecho. La correspondencia fue total y se procedió a la demora de la persona que entregó el arma aunque aclaró Di Maggio que no se trata del autor de los disparos y que se sigue buscando a los delincuentes que provocaron lesiones de gravedad a Rodrigo, de 11 años.
Numeración limada
La tarea policial y judicial permitió hasta el momento los secuestros del vehículo donde se movilizaban los agresores y el arma utilizada, dos pruebas fundamentales a la hora de las imputaciones.
El trámite del martes se llevó a cabo ante dos testigos y personal de Criminalística se encargó ayer de analizar la posible procedencia del arma. La numeración está limada y se sospecha que fue sustraída hace un mes a un policía durante un incidente en jurisdicción de la Comisaría Tercera.
De esta forma y más allá de algunos intentos por desviar la atención de los investigadores, hay confianza del Ministerio Fiscal y la Policía en apresar a los dos hombres que desde una moto balearon la vivienda donde se encontraba Rodrigo.
El niño herido la semana pasada cuando miraba televisión permanece internado en una clínica privada de esta ciudad con daños cerebrales irreversibles. Fuentes judiciales indicaron que el proyectil que impactó en su cabeza le produjo una importante pérdida de masa encefálica.
Se especula que el menor baleado es una víctima inocente de un enfrentamiento entre bandas o personas que se desafiaron por distintos motivos en las últimas semanas.
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