Apareció el único testigo civil que vio a Cascio rematar a Bravo en el piso

Apareció el único testigo civil que vio a Cascio rematar a Bravo en el piso
Es un hombre que minutos antes había dejado a su hija en la escuela primaria ubicada a pocos metros de la escena del crimen. Cuando sucedió la tragedia estaba parado en la vereda. En un momento atinó a caminar hacia donde yacía Bravo. Lo detuvo la aparición del homicida con el arma en la mano.
Mientras el juez Ramón Tarchini Saavedra se recupera de un problema de salud, la causa por la balacera en la División de Criminalística sigue su curso. Ahora resta que declare el único testigo civil de la causa que vio como el asesino remataba a Eduardo Bravo en la vereda de la sede policial.

De acuerdo con lo que develaron importantes fuentes judiciales, tal como lo dijo el cabo Diego Ledesma en su declaración, un hombre que estaba a pocos metros de donde concluyó el tiroteo, vio a Marcelo Cascio acercarse con una pistola negra en sus manos y dispararle dos veces en el rostro al entonces comisario.

Según trascendió el testigo, que sería de apellido Rodríguez, es padre de uno de los alumnos de la escuela ubicada a 40 metros del lugar donde ocurrió el hecho.

El hombre ya fue interrogado por la policía el mismo día del hecho. Contó que estaba dentro de la institución escolar el día que ocurrió la balacera, escuchó los gritos y salió a ver qué pasaba.

Vio, desde su ubicación algo que parecía el cuerpo de una persona en el piso e intentó acercase a ver. En ese momento, según consignó en la instrucción policial, un hombre salió de la División y se arrodilló ante el herido que estaba en la vereda. Segundos después, salió otro hombre, con un arma que sostenía con ambas manos y comenzó a hacer disparos.

Primero accionó varias veces el arma contra el policía que estaba de rodilla en el piso, que se levantó y corrió hasta la acera contraria a donde estaba el herido. Luego, el hombre que llevaba la pistola se acercó al policía lesionado y le disparó dos veces.

El hombre pudo ver toda la escena, porque a diferencia del resto de las personas que corrió a guarecerse, él quedó paralizado ante la violencia de la situación y esto le permitió ver a pocos metros, cómo fue ultimado Bravo y herido el cabo Ledesma.

El episodio ocurrió el 9 del mes pasado en la sede policial situada en Andes y Mildburg, de la capital santiagueña, donde el comisario de la División de Criminalística fue asesinado de siete balazos.

Por el hecho se encuentra detenido el subcomisario Cascio (45), quien, según testigos, con su arma reglamentaria calibre 9 milímetros disparó contra Bravo en la cabeza y en el tórax, e hirió a otros dos efectivos, Ledesma y Juan Emilio Conci que tuvo que ser operado.

Bravo, cayó malherido en cercanías del jardín de infantes Bamby.

Tras ser auxiliado por docentes y vecinos, el jefe policial fue trasladado a un hospital, donde murió.

En tanto, el sindicado agresor, luego de disparar contra otros policías, se atrincheró en la dependencia hasta que fue detenido.

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