Se llamaba Norma Esther Fleitas. Tenía 61 años. La mataron a golpes. Le robaron un celular y un equipo de música
Una casa perfectamente cerrada. Los ambientes revueltos. Una ventana rota, al parecer de una patada. Y el cadáver de una mujer tendido boca abajo sobre una cama. Con esa escena se encontraron los policías que el 9 de diciembre pasado llegaron al domicilio de 155 entre 69 y 70 alertados por el llamado que la hija de la víctima hizo al 911. A pesar de todo, la primera versión oficial fue que se había tratado de una muerte “dudosa”. Ahora aclaran que con “la autopsia se confirmó el crimen”. Norma Esther Fleitas tenía 61 años, era viuda y vivió casi toda su vida en esa casa de Los Hornos donde la mataron a golpes e intentaron estrangularla. ¿El móvil? Lo más simple sería presumir que se trató de un robo que se salió de control y terminó de la peor manera, ya que de la escena faltaron un celular y un equipo de música. Pero los familiares y los investigadores descreen de esa posibilidad. Es que no había aberturas forzadas, de lo que se desprende que el o los homicidas entraron con Esther (o la obligaron a abrirles la puerta), y, además, podrían haberse llevado mucho más de lo que embolsaron. Por otro lado, la patada en la ventana “fue de adentro hacia afuera”, de modo que los homicidas pusieron demasiado empeño en dibujar la escena de una intrusión que no existió. EL HALLAZGO Fue Estela Herrera (37), la hija de Esther Felitas, la que encontró su cuerpo cuando fue a visitarla a su casa de la calle 155. La autopsia reveló que había muerto tres días antes, es decir, el 6 de diciembre pasado. Como lo reflejara este diario oportunamente, Fleitas estaba tendida boca abajo en la cama de su dormitorio y tapada hasta la cintura con una manta. Según denunciaron algunos familiares en contacto con EL DIA, a Esther “la golpearon mucho y la estrangularon con una soga”. Desde la Policía precisaron que recibió trompadas en el tórax, golpes de un objeto contundente en la cabeza, e intentaron estrangularla. De acuerdo al testimonio brindado ayer por la nuera de Fleitas, María Elena Sánchez (36), se desprende que por el momento no hay evidencias ciertas sobre el móvil del homicidio. Es que de la casa de la pensionada, que había enviudado hace cuatro años, “robaron un equipo de música y un celular”, pero dejaron “latas con un montón de monedas y un aro de oro en un alhajero”, dijo Sánchez. “Sí, en cambio, al irse cerraron la puerta de calle con llave y se la llevaron. Y hasta quisieron aparentar que entraron tras violentar una ventana. Pero las pericias demostraron que la ventana fue pateada desde el interior de la casa”, puntualizó la nuera de Fleitas. Por eso, en la familia crece la sospecha de que la víctima “le abrió la puerta a quien la mató, al ver que se trataba de un conocido”. LAS DUDAS Para formular esa conjetura, se apoyó en el hecho de que “ningún acceso a la casa estaba forzado”. Los propios investigadores, según pudo saber este diario, trabajan sobre la misma pista. Otra posibilidad es que el o los intrusos hayan sorprendido a Esther cuando llegaba a su casa, en una típica entradera, pero en ese caso no se explica la patada a la ventana. Otra hipótesis que está bajo análisis tiene que ver con la posibilidad de que los responsables estuvieran buscando un botín mayor. La nuera de Fleitas aseguró que “no había nada revuelto”, pero fuentes oficiales refirieron lo contrario. Lo cierto es que a más de un mes de este enigmático crimen, todavía no hay ningún detenido. Por eso, ayer a la tarde de ayer un grupo de familiares y vecinos de Fleitas se juntaron frente a su vivienda de Los Hornos. “Es para demostrar que la recordamos y que estamos dispuestos a luchar hasta conseguir que se haga justicia”, explicaron a EL DIA. Bajo esa premisa, además, en el entorno familiar de la pensionada se anticipó a este diario que “el viernes vamos a ir a la DDI La Plata para informarnos sobre cómo marcha la investigación”. La nuera de Fleitas advirtió que “en caso de que no tengamos una respuesta satisfactoria, estamos decididos a llevar a cabo alguna medida más concreta para exigir justicia”. Pese a que aclaró que todavía no se definió en qué consistirá, reveló que “podríamos realizar alguna caminata hasta el templo de la Rosa Mística. O directamente concentrarnos allí, donde a Norma le gustaba ir”.
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