Es el caso de la chiquita que murió por golpes presuntamente intencionales. Se investiga si hubo maltrato o un accidente al bajar ambas de un colectivo de la línea 143.
Kiara vivía además con su tío paterno, un policía en actividad que quedó como tutor junto a su esposa después de la muerte del papá de la nena, en Santa Fe, de donde ambos la trajeron aparentemente con severos problemas de salud.
La muerte de la nena se produjo el miércoles a la madrugada en el Hospital Vilela, adonde su propia tía la había llevado el martes a la tarde, ya en estado gravísimo, con politraumatismos abdominal y torácico, hemoneumotórax en ambos pulmones y rotura de vísceras abdominales.
Según el relato de la mujer, las lesiones se habían producido un día antes, a las 20, cuando ambas se cayeron del colectivo en Saavedra y Alem mientras volvían a su casa y ella llevaba a la nenita en brazos.
La criatura, dijo, inicialmente no había mostrado síntomas que la preocuparan, por lo que recién la trasladó al hospital cuando comenzó a sufrir vómitos y desvanecimientos.
Aun así, en el Vilela no pudieron descartar que se tratara de un caso de maltrato infantil, por lo que pusieron en marcha el dispositivo de rigor, lo que incluyó dar intervención a la Justicia.
Sospechas fuertes. Poco después de que las autoridades del hospital radicaran la denuncia, el fiscal Ademar Bianchini ordenó la autopsia de la nena y un allanamiento de la vivienda familiar.
El resultado preliminar del informe forense determinó que hacía pocas horas Kiara había recibido golpes en el abdomen, con complicaciones en riñón, páncreas e hígado, y no descartó incluso que pudieran haber sido provocados por un objeto.
Por eso los tíos de la nena quedaron inicialmente detenidos. Más tarde, y pese a que el fiscal solicitó al juez Javier Beltramone que les dictara la prisión preventiva, ambos fueron puestos en libertad.
Aun así, en una nota publicada ayer por este diario, la defensora pública adjunta, Maricel Palais, apuntó duramente contra el fiscal por haber acusado "de un crimen aberrante" a los tíos de Kiara contando apenas con los resultados preliminares de la autopsia.
La letrada también recordó que Kiara arrastraba una compleja historia clínica desde que fue traída de Santa Fe, lo que incluía una grave desnutrición, sífilis congénito, parasitosis y otras patologías.
El argumento de la defensa retomó la versión de la tía de la nena, que cursa un embarazo de ocho meses y pesa 117 kilos: que se cayó sobre la criatura mientras bajaba del último escalón colectivo con ella en brazos.
Por eso es tan vital que se encuentren testigos del accidente. Pero hasta ahora, los testimonios no han aparecido ni entre los choferes de Rosario Bus, la empresa a la que pertenece la línea 143, ni como denuncia de usuarios en el Centro de Monitoreo de la Movilidad.

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