Realizan la maniobra delictiva con el objetivo de revender a las mascotas o bien ganar dinero a costa de las jugosas recompensas.
Tal es el caso de Verónica Suarez, dueña de Sponky, un perro caniche de dos años y medio que fue sustraído desde la vivienda ubicada en el barrio Jorge Newbery. “En mi casa tenemos al frente un pequeño jardín con un garaje con rejas y ambos con llaves; a Sponky le abrimos la puerta y él salió como todos los días a ladrar y jugar, pero después de un rato nos dimos con que se lo habían llevado”, contó angustiada Verónica, quien realizó una denuncia en la Comisaría 5ª.
La dueña de la mascota realizó una campaña por medios de comunicación, repartió panfletos y pegó afiches en diversos puntos de la ciudad, que trajeron como consecuencias nuevas maniobras delictivas. “Recibimos muchas llamadas, algunas nos pedían que les pongamos crédito para que nos den datos y hubo otros casos que nos llevaron a tres casas de La Banda, porque decían que lo tenían ahí”, contó.
En ese sentido, Verónica narró que “nos arriesgamos a ir a esas casas, sin saber lo que nos podía pasar con tal de volver a tenerlo con nosotros a Sponky”. Además añadió que están “dipuestos a pagar lo que nos pidan porque para nosotros no tiene precio, es uno más de la familia y nos pone mal saber lo mal que la debe estar pasando lejos de nosotros, que lo criamos”.
En la ciudad de La Banda, existe otro caso de un perro de la misma raza por la cual sus dueños ofrecen dos mil pesos de recompensa.
El doctor Alberto Lucatelli, propietario de una veterinaria local, reconoció que en los ultimos días “hubo un incremento notable de los casos en que perros de raza son sustraídos de sus dueños, en el negocio tenemos carteles pegados con dueños que ofrecen recompensas”.
Botín preciado
El profesional detalló que “la raza de caniches es uno de los botines más preciados por parte de los ladrones, porque se trata de animales dóciles, que pueden seguir a cualquier persona que se les acerque”.
Sin embargo, Lucatelli puso de relieve “las graves consecuencias que ocasiona el robo tanto al dueño del perro, así como también al mismo animal”.
El veterinario explicó que “el animal suele ser llevado a lugares precarios, en los que está atado y sufre mucho la ausencia de sus dueños”.
Precisamente la dueña se Sponky cuenta que “hoy es un vacío enorme que no esté; ver sus juguetes y que no ande dando vueltas con sus osos, tiene un sillón para sentarse en el jardín y hoy está vacío, su camita está vacía, su ropa intacta, y hasta su lugar en la mesa porque había días que no comía si no poníamos el plato en la mesa y como un señor se sentaba a comer”.
Finalmente Lucatelli señaló que “además de los caniches, se roban mucho las razas de perritos que son chicos, porque son más maleables y son más fáciles de venderlos; en la mayoría de los casos ofrecen de recompensa mucho más de lo que pagaron, por una cuestión que es más bien afectiva, pero son muy pocas las veces en que se los recuperan”. l
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