Anuncian otro proceso de reorganización en la Policía

Anuncian otro proceso de reorganización en la Policía
Desarticularon el comando radioeléctrico. Vuelven a la idea de las dos comisarías, pero aun sin presupuesto ni división de jurisdicciones. Desafectaron al jefe José Ojeda de la operatividad de comisaría.
Otro proceso de reorganización vive la Policía en El Calafate, modificando su estructura jerárquica y de funcionamiento.

Las últimas decisiones dejaron de lado acciones que no alcanzaron a cumplir un año en su ejecución.

En diciembre del año pasado se creó el comando radioeléctrico, consistente en agrupar a parte del personal de la comisaría Lago Argentino en el edificio que estaba en desuso en el centro de la ciudad, donde anteriormente había funcionado esa comisaría. La idea era buscar una mayor reacción al momento de los requerimientos.

La creación del comando fue una alternativa a la existencia de dos comisarías en papeles, pero de una sola en la práctica, por la falta de personal en la ciudad. La medida que fuera implementada por propuesta de la anterior gestión del jefe y subjefe de la comisaría y el acuerdo de la anterior jefatura provincial, significó reorganización del personal con consecuentes cambios de horarios, responsabilidades y funciones.

Ahora, el Comando fue desarticulado y se volvió a la anterior idea que había quedado a medio implementar desde años anteriores, para que El Calafate tenga dos comisarías.

Una reciente resolución del jefe de Policía comisario Salomón Aleuy dispuso el funcionamiento de las comisarias 1 y 2, nombrando a sus respectivos jefes.

El subcomisario Héctor Aguila fue nombrado jefe a cargo de la Comisaría 1ra, mientras que el subcomisario Marcelo Tejada fue designado jefe a cargo de la Comisaría 2da.

Se espera que en diciembre se nombren dos comisarios para que ocupen esos cargos titulares en El Calafate.

Pero la puesta en funciones de las dos comisarías no es total. La Comisaría Segunda se quedó con la mayor cantidad de personal, casi 80 efectivos para prestar servicios de patrullajes. Pero la dependencia sólo tiene tres oficiales y no cuenta con recursos administrativos, por lo que se rige con el oficial de servicio de la Comisaría 1ra, y no toma denuncias, exposiciones ni ningún trámite escrito.

Hasta el momento tampoco se desdobló el presupuesto económico ni se ha designado uno en particular para la Comisaría 2da, lo que se espera que ocurra en un mes más.

En tanto, el comisario inspector José Ojeda, quien hasta horas atrás era el jefe de la Comisaría Lago Argentino, fue quitado de ese cargo.

Ojeda fue nombrado en un nuevo puesto llamado “Coordinador de Enlace con Regional Sur”. Su función es la de coordinar acciones entre las subcomisarias de Chaltén, Tres Lagos, Esperanza y las dos comisarías de El Calafate.

Su asiento sigue siendo El Calafate, pero ahora una vieja oficina de la Comisaría Segunda.

La situación generó incertidumbre en el personal policial. Ojeda se convirtió en el cuarto jefe consecutivo, de la comisaría de El Calafate, en no llegar a cumplir su gestión mínima de dos años.

En la villa turística, las últimas órdenes fueron tomadas como un “mix”. El ex jefe provincial Jorge Hassan tenía la idea de desdoblar la jefatura de la Unidad Regional Sur. Dejando una jefatura sólo para Río Gallegos y otra con sede en El Calafate con jurisdicción en el resto de las localidades.

El nombramiento de Ojeda se parece a la idea que tenía la anterior conducción provincial. Pero llegaron tiempos en que la relación del jefe de la comisaría y sus superiores no era buena. Para los policías calafatenses, la designación en el nuevo puesto es “una forma elegante para sacarlo de la operatividad de la comisaría”.

Según admitieron desde altas fuentes policiales, Ojeda tiene la antipatía de varios jefes y funcionarios políticos al aceptar donaciones del municipio calafatense, de combustibles y elementos para el funcionamiento de la comisaría.

Además, había dicho públicamente estar de acuerdo en que Gendarmería Nacional ayude a patrullar las calles de El Calafate, por la falta de efectivos policiales.

En el comienzo del refuerzo de seguridad, se rehusaba a cumplir órdenes verbales de sus superiores de no coordinar ninguna acción con las fuerzas federales.

Peor para el comisario inspector, las autoridades políticas de la localidad, (enfrentadas con la provincia) avalaron su gestión, admitiéndole que estaba logrando parar de diferente manera a la Policía local en la calle y ante los vecinos.

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