La Antártida caló profundo en los jóvenes de una escuela de Paraná

La Antártida caló profundo en los jóvenes de una escuela de Paraná

En Nuestra Señora de la Esperanza hicieron una teleconferencia de más de una hora con Marambio y fue una iniciativa por el Día de la Bandera. El estudiante Augusto Pfeif habló con su papá que, desde octubre, cumple tareas en la Base 

Cuando Augusto Pfeif se sentó frente a la computadora el viernes a la siesta, el resto de los 144 alumnos de la escuela Nuestra Señora de la Esperanza aplaudieron junto a docentes y directivos. En una pantalla detrás, se podía ver a Darío, su papá, que desde octubre se encuentra a más de 4.100 kilómetros de Paraná, en la Base Marambio de la Antártida Argentina.

 

Se saludaron y hubo un momento de silencio que todos respetaron. Después el joven, le preguntó qué hace en los tiempos libres, a lo que su padre respondió: “Vamos al gimnasio para hacer pesas y cinta. Muchos salen a fuera, se abrigan y caminan un poco para mover el cuerpo. También tenemos juegos de mesa, cartas, un pool y un metegol”. 

 

Cuando parecían despedirse, el jefe de la Base, José Luis Cabanilla, tomó la palabra y le preguntó a Augusto cómo lo veía a su papá con barba. “Tiene facha”, respondió. “No es parte de nuestra vestimenta, pero por las características del frío somos más flexibles. Es una cobertura natural que tiene el cuerpo y es un beneficio porque no usamos tanta agua al afeitarnos y ahorramos un poco”, explicó el hombre a través de Internet. 

En la escuela, la rectora Fabiana Minatta, tomó la decisión de que el Día de la Bandera iba a ser diferente y que los valores como Patria, identidad, fe, pertenencia, honestidad y lealtad serían canalizados con una iniciativa que caló profundo en los estudiantes. Durante más de una hora, los jóvenes pudieron preguntar por la vida en la Antártida y la importancia de ejercer soberanía sobre el territorio. 

 

Además, para la familia Pfeif, se trató sin dudas, de un buen regalo por el Día del Padre.  

 

Por la soberanía

 

Todo comenzó a las 14.30 cuando la pantalla gigante se prendió y a través de la computadora con Internet, se entabló la comunicación directa con la Base Marambio. En la escuela de Paraná, estaban presentes todos los estudiantes, docentes y directivos, más algunos padres que se acercaron para compartir el momento. Del otro lado, en la Antártida Argentina, estaba el jefe de la Base, Darío Pfeif y otros dos integrantes más de la dotación: Vázquez y Rivarola.

 

Los estudiantes preguntaron por las condiciones del clima, cómo hacen para comunicarse con las familias en el continente, qué animales son los que se encuentran en la Antártida, cuáles son los horarios de luz solar, qué pasa si se enferman y cómo son asistidos, qué comen, cómo potabilizan el agua, si hay capillas, si pueden ir turistas, cómo logran energía eléctrica, si izan la Bandera todos los días, y qué significa estar allá para ellos. 

 

Entre los cuatro hombres de la Base Marambio, dieron respuestas y la comunicación solo se cortó una vez, pero fue restituida de inmediato. 

 

Contaron que el viernes a la siesta hacía -22º, pero que jueves con un temporal, llegaron a los -45º. A las 15.30 ya comienza a oscurecer y se da de forma rápida. Por eso decidieron, con la cámara de la computadora, mostrar cómo es la Antártida desde una ventana. Explicaron que los veranos son con 24 horas de luz solar y el invierno todo lo contrario. 

 

Hablaron de sus tareas como militares. Darío Pfeif, que pertenece a la Fuerza Aérea y destacó: “Ejercemos soberanía y hacemos apoyo a los científicos que principalmente llegan en verano para hacer sus estudios”. Les dijo además que cada uno en la Base tiene una función específica. Él, por ejemplo, trabaja en el transporte y con máquinas viales que permiten limpiar de nieve la pista aérea para que siempre esté en funcionamiento.      

 

Internet les dio la oportunidad a quienes están en la Antártida, de una comunicación diaria y constante con sus familias donde además de utilizar las redes sociales, el celular y sus programas son de uso común. De todos modos cuentan también con otros mecanismos por si alguna de esas tecnologías fallan.

 

Con respecto a los animales y a las plantas, respondieron que en la isla donde se encuentra Marambio no hay vegetación, más allá de un musgo que se pega a las piedras. 

 

En cuanto a la fauna mencionaron a varias aves, como gaviotas, una colonia de pingüinos muy cerca, lobos marinos, focas y hasta han hecho avistamientos de ballenas y orcas en vuelos sobre el mar.

 

Por otro lado, como cada uno cumple con funciones determinadas, hay cocineros que trabaja alimentos que llegan en un especie de freezer en los aviones, el huevo es en polvo, las latas de conservas son constantes y cada tanto les llevan frutas y verduras que duran poco porque se queman por el frío.  

 

Para el agua tienen una laguna artificial donde la extraen, pero en invierno se congela. Deben perforar el hielo para llegar a ella, pero cuando no es posible, derriten nieve mediante en un especie de tacho con una resistencia que lo calienta. 

 

En la Base Marambio hay una capilla pequeña y si bien no hay un  sacerdote permanente, un suboficial cumple con la función de ser el Ministro de la Palabra. Tienen hostias consagradas y cada tanto los visita un cura para confesarse. 

 

En la Pascua pasada, uno de los integrantes de la Base, recibió un llamado del papa Francisco y saludó a toda la dependencia y la noticia del hecho recorrió el Mundo.

 

Respondieron que a Marambio no pueden llegar turistas como sí se dan en otras zonas que están más al norte y hay generadores en funcionamiento y de repuesto que les permiten la energía eléctrica. 

 

Por el viento, izar la Bandera todos los días es muy difícil, pero eso no significa que no se hagan actos conmemorativos. 

 

Por iniciativa del jefe de la Base, durante el período en que duró la Guerra de Malvinas –desde el 2 de abril al 14 de junio– leyeron este año y todos los días, las efemérides de la gesta. “Es un orgullo representar a nuestro país y llevar adelante el reclamo de nuestra soberanía sobre el sector antártico. Los símbolos patrios están a flor de piel y cuando escuchamos el Himno Nacional se nos hincha el pecho, es como que acá todos esos sentimientos están más expuestos”, dijo José Luis Cabanilla.          

 

Durante la telecomunicación Hernán Rondán Grasso que desde hace 20 años lleva a caballo Banderas a las escuelas rurales de Entre Ríos, hizo una entrega simbólica. 

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