Viedma.- (APP) El asesor del Ministerio de Turismo de la Nación, Antonio Torrejón, compartió la necesidad que el Estado nacional establezca una compensación a la comarca de Viedma-Patagones por el rol histórico que cumplió esta zona para que la Patagonia se integrara efectivamente a la Argentina.
Señaló Torrejón que la historia de Viedma-Patagones “nos enorgullece a todos los patagónicos, porque desde 1779 hasta aquí éste ha sido nuestro faro, la cuna, el lugar desde donde se irradió hasta la gobernabilidad de la Patagonia”.
Indicó seguidamente que “la primera gobernación que involucró institucionalmente a la Argentina la Patagonia, surge aquí; Patagones pudo con su valentía que esto durante casi un siglo se mantuviera como parte de la Argentina”.
Mencionó que en las jornadas de trabajo sobre “Perspectivas para el turismo de la Patagonia” que se realizaron días atrás en Viedma se planteó “solicitar, con toda la historia y el compromiso que se le dio en su momento a Viedma y Patagones con este tema del traslado de la capital, un aporte adicional del Estado nacional, como compensación por la responsabilidad que se le asignó a estos pueblos”.
Agregó que “en Europa, Barcelona recibe compensaciones, Valencia, hay ciudades que reciben compensaciones por haber estado comprometidas con la continuidad del Estado; en algún momento tendrá que venir aquí cien millones por año para resarcir el aporte y el esfuerzo que ha hecho esta comarca”.
En este sentido destacó a la agencia APP el proyecto de ley provincial de la legisladora Inés Lazzarini (PPR Histórico) por el cual se reclama al gobierno nacional un Fondo de Reparación Histórica para Viedma por los efectos negativos de las políticas nacionales en el desarrollo de la sede administrativa rionegrina, a partir de su designación como capital de la Patagonia el 11 de octubre de 1878.
Informó que una copia de esta iniciativa se la entregará al ministro de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, “para que le de camino al Ejecutivo nacional”.
En este marco Torrejón anunció además que “estamos haciendo los deberes” para que a nivel nacional exista un reconocimiento a la gesta de 7 de Marzo de 1827 en términos similares a lo que se hizo con la Vuelta de Obligado.
En este sentido, destacó a la agencia APP que la Gesta del 7 de Marzo a su juicio “quizás es superador a la Vuelta de Obligado porque acá se rindió la tercer flota del mundo que era la portuguesa”. “Es una obligación” reivindicar esto, aseveró.
Adelantó que el año próximo, cuando se cumplan 185 años de la gesta maragata, desde los más altos niveles del gobierno nacional se piensa hacer algo parecido a lo que se hizo con la Vuelta de Obligado. “Con otra puesta en valor, pero con la misma relevancia”, destacó.
Fondo de Reparación Histórica para Viedma
“El otorgar a Viedma un Fondo de Reparación Histórica, al igual que ha ocurrido en otras partes del país, tiene como propósito corregir e indemnizar, de algún modo, las condiciones negativas creadas por decisiones ajenas a la comunidad local y a la voluntad política de los rionegrinos, y especialmente de los ciudadanos viedmenses”, señala la legisladora del PPR Inés Lazzarini acerca de su proyecto.
El mismo está sustentado en siete hiatos o interrupciones claves en la historia de la ciudad, desde su fundación en 1779, que han generado efectos negativos en su desarrollo armónico. “Estos aspectos del proyecto que estamos dando a conocer hoy, y que son parte de una más extensa fundamentación, son una cronología de hechos históricos objetivos, que fueron conformando en 230 años de historia, lo que somos hoy, nuestra idiosincracia: es nuestra herencia cultural, de los viedmenses, la que nos define como pueblo, con nuestros aciertos y errores”, explica la legisladora del Bloque Histórico del PPR. “Algunos de estos sucesos, sin dudas que han sido superados, pero su importancia radica en que han marcado a fuego a las generaciones que los han vivido y a las siguientes, y por lo tanto son parte de un bagaje cultural único y exclusivo, que nos define como habitantes de este lugar del mundo”.
El primero ocurrió a poco de establecerse el Fuerte y Población de Nuestra Señora del Carmen en la ribera sur del río Negro, actual emplazamiento de Viedma, y que fue destruido por la inundación del 13 de junio de 1779, es decir a meses de la fundación. El consiguiente traslado del Fuerte a la margen norte del río, con todos los elementos de utilidad para los pobladores, convirtió a la ribera sur en una extensión agrícola de Carmen de Patagones. Con el penoso agregado de que la corona española no cumplió con su compromiso de proporcionar viviendas, herramientas, semillas, bueyes y tierras. Cuando lo hizo fue en forma tardía e incompleta.
El segundo hiato trascendental fue consecuencia de la “Campaña al Desierto” del General Julio A. Roca. Una vez concluida ésta, se creó, en octubre de 1878, la Gobernación de la Patagonia, con sede en Mercedes de Patagones, hoy Viedma, desgajándola del núcleo inicial de la colonización hispana. Una gobernación de enorme extensión que abarcaba desde el río Colorado hasta el Cabo de Hornos, pero que tuvo una vida efímera. Sólo seis años después, se desmembra en los territorios provinciales bases de las actuales provincias patagónicas. Esto truncó una incipiente etapa de crecimiento de Viedma, fundada en su condición de nudo de comunicaciones de la región, y del proyecto de desarrollo impulsado por el gobernador de entonces, Alvaro Barros.
El tercer hiato destacado en los fundamentos del proyectos, da cuenta del comienzo de una larga serie de disputas acerca del rango de Capitalidad que Viedma ostenta, y que se inició con la inundación de 1899. El desastre, que arrasó virtualmente con casi todas las poblaciones de los valles del río Negro, obligó a trasladar la capital del territorio inicialmente a Patagones y luego a Choele Choel. Por ese entonces, el gobierno nacional designó una comisión encargada de determinar la futura localización de la capital rionegrina. Una vigorosa protesta de Viedma y la acelerada reconstrucción del pueblo, indujeron al presidente Julio A. Roca a designar a Viedma capital definitiva del Territorio a través de un decreto sancionado el 9 de mayo de 1900. Sin embargo, el 12 de mayo de 1909, el Senado dio media sanción a una ley que federalizaba a Carmen de Patagones, la anexaba a Río Negro y la declaraba capital. Si bien esa iniciativa finalmente no prosperó, sentó un precedente acerca de la precariedad de la capitalidad de Viedma. Su legitimidad como tal se vio cuestionada por décadas e incidió en la planificación pública del desarrollo a largo plazo y en los procesos de inversión del sector privado.
A pesar de ser Viedma desde entonces y hasta 1957, capital del Territorio, esta condición no contó con el suficiente consenso generalizado, lo que generó condiciones conflictivas, especialmente con General Roca, referente del Alto Valle. Los limitados alcances del presupuesto de la administración del territorio, fuertemente restringido por el poder central, la reducida inversión pública, la escasa vitalidad de un comercio condicionado por las limitaciones demográficas, la ausencia de actividades económicas multiplicativas y el aislamiento dieron lugar a un severo estancamiento. Esta sumatoria de condiciones generó la cuarta postergación de Viedma: Los efectos de la inestabilidad como capital y la carencia de autonomía y autarquía por la condición de territorio, abortaron toda aspiración de desarrollo local.
El quinto hiato responde también a la incertidumbre que por décadas sufrió la ciudad, respecto a su condición de Capital. Las presiones en ese sentido, sobre todo de las ciudades de Choele Choel y General Roca, alcanzaron tal magnitud, que la Convención Constituyente de 1957 postergó la decisión sobre la capitalidad, si bien las autoridades continuaron residiendo en Viedma. Recién en 1973, bajo el gobierno de Mario Franco, se sancionó la definitiva ley 854 que la designaba capital de la provincia. Los 18 años transcurridos entre 1955 y 1973 fueron casi dos décadas perdidas para el desarrollo regional y el origen de algunos de los problemas estructurales de Viedma y su entorno.
En el año 1986, el Presidente Raúl Alfonsín sorprendió al país con el anuncio del traslado de la capital federal al Nuevo Distrito Federal, localizado en el sector territorial de Río Negro comprendido entre Viedma, Guardia Mitre, y la bonaerense Carmen de Patagones. Las diferentes vicisitudes que sufrimos los argentinos en esos años, hasta la renuncia del doctor Alfonsín, provocaron la desactivación del proyecto. Sin embargo, la capital rionegrina y su entorno sufrieron una nueva frustración. El municipio debió asumir una deuda más que considerable por las obras realizadas, y si bien luego fue condonada por el Congreso de la Nación, los efectos negativos de la especulación inmobiliaria y de la corriente migratoria interna provocada por el anuncio, aún no han sido completamente subsanados ni reparados.
El séptimo hiato que fundamenta este proyecto de la legisladora Lazzarini, es consecuencia de la crisis de 1989, que volatilizó el proyecto de la nueva capital, y las sucesivas crisis desatadas en la década de los años 90 y subsiguientes, con nuevas concepciones acerca del rol del Estado, además de los sucesivos planteos centralistas de ajuste. Optimización y reforma del Estado incidieron en forma absolutamente negativa en la capital rionegrina, ya debilitada por el proceso histórico reseñado. Las consecuencias han sido una balcanización y pérdida de homogeneidad del sector público, un retroceso marcado de la inversión estatal en la región, con la consiguiente depresión en el sector privado. (APP)


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