Antonella y su familia insisten en la teoría del secuestro pero no les creen

Antonella y su familia insisten en la teoría del secuestro pero no les creen

La sanmartiniana de 18 años declaró en el expediente, y la fiscal ordenó que le hagan pericias para saber si tiene lesiones. Los investigadores dicen que se fue por sus propios medios. Habló la madre.

La fiscal Florencia Díaz Peralta tiene que arribar a una conclusión en los próximos días sobre la causa por averiguación hecho que instruye después de la desaparición y el hallazgo de Antonella Fabiana Soloa, la chica de 18 años que fue encontrada en San Luis el domingo por la noche luego de que familia denunciara que se la llevaron en contra de su voluntad cerca de su casa en San Martín, el sábado, cuando fue a comprar tortitas para desayunar.

Existen dos hipótesis en el expediente: una que sostiene su familia, principalmente su mamá, quien afirmó que a su hija la golpearon en la nuca, la introdujeron en un vehículo y la llevaron hasta la vecina provincia. Y otra que asegura que se marchó por su propia voluntad para encontrarse con un joven allegado a ella.

La segunda versión es la que tiene más fuerza, debido a las contradicciones que presentó el relato de la joven en sede judicial y porque existen dos antecedentes judiciales –en el 2012 y el 2013– que confirman que no era la primera vez que dejaba su hogar.

Mientras se suman las pruebas, la fiscal Díaz Peralta ordenó ayer, tras la declaración el lunes por la noche de la joven Antonella, que se someta a una serie de estudios forenses para confirmar o descartar si presenta lesiones, tal como indicó Lidia Irusta, su madre, ayer. En un primer estudio que le practicaron en el  Hospital de Juana Koslay, de la vecina provincia, no se detectaron lesiones provocadas por un tercero y la hipótesis del secuestro comenzó a desmoronarse. Sólo se descubrieron pequeñas heridas en los brazos que serían autoinflingidas porque detectaron que tenía restos de piel en sus uñas.

La Justicia ya había instruido causas por averiguación de paradero de Antonella Soloa. Su familia denunció que dejó su casa del barrio Nueva Argentina, ubicado muy cerca del centro de San Martín, en dos oportunidades y en una de esas también se autolesionó –se cortó las venas con una hoja de afeitar– y confesó cuando apareció que había huido por problemas con su madre. Estos casos fueron analizados por los investigadores y por eso no creen en la versión del rapto que dio la chica cuando declaró después de ser hallada en la localidad de La Florida. Irusta señaló que “la golpearon en la frente y la nuca” y se la llevaron en un vehículo, pero en la Justicia esto no está probado. Se desconoce en qué tipo de movilidad llegó a San Luis y se confirmó que utilizó su teléfono celular para enviar mensajes con contenido sexual a un joven de esa provincia. Uno de esos sms se lo mandó a un chico muy cercano a ella. “Estoy yendo a San Luis, ¿vos estás disponible?”, habría escrito Antonella a un joven con quien mantenía contacto permanente con su teléfono, tal como confirmaron fuentes policiales.

Irusta dijo: “Es verdad lo de ese mensaje, pero no lo escribió ella”, y se preguntó: “¿Y si lo hizo la persona que se la llevó y usó el teléfono de mi hija”.

La mujer agregó que su hija está de novia con un joven albañil de la zona y que estudia en el colegio Josefa Capdevila, de San Martín. “Lo que se está diciendo (que se fue para estar con un chico de San Luis) es mentira. A ella la golpearon y se la llevaron. Tiene una herida en la frente y otras dos en la nuca. Se desmayó y apareció al otro día en una plaza de La Florida”, explicó Irusta, quien tiene 8 hijos y está divorciada del padre de Antonella, que, precisamente, reside en la vecina provincia.

La causa presenta más dudas que certezas. Para gran parte de los pesquisas, no hay delito. La versión del secuestro está lejos de ser acreditada en el expediente. Con el resultado de los peritajes forenses y del teléfono celular, se aclararán muchas cosas.

 

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