Por: Osvaldo PepeHace más de una década que la llamada "adolescencia tardía", con "hijos crónicos" que permanecen en sus hogares originarios hasta la frontera de los 30 años, ha cobrado fuerza de tendencia social. Estudiosos del tema consultados por Clarín concluyen en que lo que más influye es la dificultad para el ingreso y permanencia en el mercado laboral, sea por el empleo precario, la alta rotación o las changas de escaso atractivo. Ni que hablar de quienes no tienen el cobjijo de un techo y una familia.
Los planes oficiales para insertar a los desempleados con secundario incompleto son insuficientes ante un universo creciente y complejo: a nivel nacional el desempleo juvenil es del orden del 25%, casi tres veces superior al del promedio de la población económicamente activa. Un serio dilema a futuro. Lástima: la crispación política de estas horas impide mirar la Argentina del mañana. Estos datos son un anticipo desolador.
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