Ante las críticas, Chávez dice que las "milicias campesinas" no son grupos paramilitares

Fueron creadas en octubre pasado como parte de las Fuerzas Armadas. Y la semana pasada realizaron el primer ejercicio militar. Temen que sea una "fuerza de choque" del presidente.
El presidente venezolano Hugo Chávez volvió ayer sobre un tema polémico: la creación de las "milicias campesinas" para proteger la "integridad y nuestra soberanía. Ayer, el líder bolivariano aseguró que esos cuerpos "no son fuerzas paramilitares", ni pretenden suplantar a las fuerzas armadas. Y agregó que su formación es "absolutamente" legal y obedece al nacimiento del "nuevo Estado comunal".

"La milicia campesina, así como la milicia bolivariana como totalidad, no son fuerzas paramilitares, como los sesudos analistas de siempre quieren hacer ver", condenó el mandatario en su columna semanal de prensa "las líneas de Chávez", publicada ayer en su pagina de internet.

"La milicia bolivariana es uno de los componentes de la Fuerza Armada Bolivariana y, por tanto, ni la socava, ni mucho menos pretende suplantarla. Son expresiones del nuevo Estado comunal", añadió. Los milicianos campesinos reciben formación política, práctica y militar conducida por expertos del ejército venezolano.

El viernes, un grupo de milicianos campesinos realizó un primer ejercicio militar en el estado Cojedes. Es "apenas una muestra del cuerpo armado popular para salvaguardar nuestra integridad y nuestra soberanía", dijo Chávez.

El Parlamento venezolano, donde el oficialismo es mayoritario, aprobó a principios de octubre pasado una reforma a la ley de la Fuerza Armada, promulgada en julio de 2008 por decreto presidencial. Esta ley, que consagra a las fuerzas armadas como "bolivarianas", señala que la milicia "tiene como misión entrenar, preparar y organizar al pueblo para la Defensa Integral" y depende directamente de Chávez.

Para los detractores del mandatario, este grupo militar podría derivar en la formación de una especie de guardia personal del presidente o "fuerza de choque".

El gobierno afirma que más de 300 campesinos han sido asesinados -presuntamente a manos de mercenarios contratados por los hacendados- desde que las autoridades lanzaron una iniciativa de reforma agraria en el 2001. Hacendados rechazan esas afirmaciones, por considerar que el gobierno de Chávez está intentando equivocadamente denigrarlos como un medio para ganar influencia política entre los campesinos pobres del país. Y negaron haber contratado a guardias para matar a agricultores.

"Nosotros, como institución, nunca hemos buscado grupos paramilitares para protegernos'', dijo Manuel Heredia, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos, que representa aproximadamente a 20.000 integrantes. "Si alguno de nuestros miembros es acusado y está comprobado que estuvo involucrado en algún delito, que pague por su delito. Nosotros no lo vamos a defender porque nosotros no promovemos ese tipo de acciones'', dijo Heredia.

Cuando se promulgó la ley, la analista en defensa, Rocío San Miguel, dijo que "esto es la consolidación de un golpe paramilitar de carácter inconstitucional. En Venezuela se ha instalado un grupo paramilitar inconstitucional en el poder porque la Fuerza Armada Nacional es la única institución, según la Constitución, que tiene atribuido el monopolio de las armas de guerra en el país, es decir, monopoliza el uso de la fuerza de manera legal".

"La Milicia Campesina encarna hoy un principio trascendente: la defensa de la propia tierra, de nuestra tierra. Defensa contra el eventual agresor externo, pero también contra el agresor interno que se ha amparado, durante demasiado tiempo, en un verdadero estado de impunidad que ha contado con la venalidad de ciertos tribunales de la República que amparan y protegen a los latifundistas y criminalizan a los campesinos y campesinas que quieren hacer valer la Ley de Tierras".

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