Se trata de la empresa papelera que está radicada hace 30 años en el distrito. Desde enero hay dificultades para cobrar sueldos. Una nueva administración envió telegramas de despido a casi la mitad de la planta. Los trabajadores ya hablan de la intención de vaciar la fábrica y desde la semana pasada, ocupan el establecimiento “en defensa de las fuentes de trabajo”.
Los casi 70 trabajadores de la planta de la empresa papelera Lacabril se encuentran desde la semana pasada ocupando las instalaciones de la calle Rivadavia al 700, en lo que es, según ellos, “una ocupación en defensa de las fuentes de trabajo”, y “en contra de las señales de vaciamiento que dio la patronal”. Sucede que, tal como lo manifestaron a LA TERCERA, los operarios acusan de abandono a los propietarios, ya que desde fines del año pasado, los dueños fueron delegando responsabilidades administrativas a una serie de interventores que “desde el comienzo, amenazó con despedir media planta”. “Dijo, hecho a 40 y me manejo con el resto. Cuando buscamos a los dueños, nos dimos cuenta de que se habían borrado. Y efectivamente ya fueron 32 los telegramas de despido que mandaron”, señaló a este medio Lucas Mansilla, delegado gremial cesanteado de la planta. “Fueron 6 años de trabajo en la fábrica como operario. Pero en la misma volteada cayeron compañeros con una antigüedad de casi 25 años. Es algo injustificado e indiscriminado. Encima no hay nadie a quien pedirle explicación”. Efectivamente, los telegramas de despidos se dieron en forma masiva la semana pasada, pero el conflicto existe desde fines de 2010, cuando los empleados no recibieron el pago de su aguinaldo. Las distintas sentadas y protestas originan promesas por parte de los dueños fundadores de Lacabril, Horacio Casaburi y José Abadi de pronto pago de lo adeudado. Pero el incumplimiento del aguinaldo se pegó al sueldo del mes de enero que llegó recién en la última quincena. “Sin cobrar nunca el aguinaldo, los problemas reales comienzan en febrero ya que enero fue la última quincena que cobramos, con retraso, pero bien. Después de muchas idas y vueltas, cobramos febrero en 4 o 5 veces a los tumbos y sin noticias del aguinaldo. Con un nuevo gerenciador se dieron los despidos, por lo que estamos en asamblea permanente”, puntualizó Mansilla. “Cuando fue puesto el gerenciador se hicieron mal las cosas ya que el patrón no aparece. No dan la cara ante nosotros, y sólo se presentan esporádicamente cuando son citados al Ministerio de Trabajo”. Precisamente, la cartera nacional tuvo que intervenir en este conflicto y hasta el momento ya se hicieron tres citaciones de las partes pero fracasaron. “En sólo una citación se presentó una persona que decía ser el nuevo dueño porque tenía un papel que decía que era un Poder, pero sabemos que esto no tiene validez. Fue entonces que el Ministerio de Trabajo decidió no llamar más a audiencias ya que se abre de ahora en más una instancia judicial”.
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La empresa busca trabajar “con los que quedan”
Pero la situación sigue siendo trabada, ya que desde el lado de Lacabril no se presentaron a concurso ni a quiebra, y según los trabajadores, lo que busca la empresa es “trabajar con los que quedan”. Es por eso que de los 32 despidos, la empresa contaría aún con 40 empleados más y 12 administrativos. Según lo que entienden desde el lado de los obreros es que la empresa “está buscando no hacerse cargo de los despedidos y procurar continuar con el trabajo”. Precisamente Lacabril nació hace casi 40 años en la capitalina barriada de Mataderos. 10 años después sus dueños decidieron mudarse a Avellaneda. Allí, la empresa buscó afianzarse en todo lo que tiene que ver con la terminación de trabajos referidos a la papelería, como laminados, barnizados, troqueles y hasta la colocación de las bandas de las conocidas raspaditas. Según señalaron a LA TERCERA, el trabajo de Lacabril no demostró dar señales de atravesar un mal momento económico porque “había clientes muy importantes y los trabajos se hacían siempre y se cobraban muy bien”. Hoy la situación es confusa. Mientras que los trabajadores -efectivos y despedidos- mantienen ocupado su lugar de trabajo y se turnan para que siempre haya custodia en el lugar, buscan que los supuestos dueños no se lleven la maquinaria y busquen el vaciamiento de la empresa. Es por eso que ya se piensa en lo que puede ocurrir en el futuro: “Sabemos que esto puede derivar en otra cosa y que no será de un día para el otro, pero la posibilidad de que se conforme una propiedad social de los medios de producción y de ahí a una fabrica recuperada hay un paso. Pero todo dependerá de lo que hagan desde el otro lado”.
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