Apoyo. En los últimos 30 días se sumaron cuatro nuevos integrantes al grupo de la parroquia de Sumampa, pero dicen que mucha gente sigue sin animarse. Cada vez hay más mujeres.
Sólo el balance del último mes sorprende. En diciembre se sumaron cuatro nuevos miembros al grupo, y es notoria la cantidad de mujeres. “Se han sumado cuatro personas nuevas al grupo: dos varones y dos mujeres, ellas separadas de sus parejas por culpa del juego”, señaló Enrique F., quien señaló además que “esto es sorprendente porque hace un tiempo que no publicamos avisos y esto va de boca en boca”.
El fundador de la agrupación santiagueña explicó que “es importante la cantidad que llega”, pero también señaló que “es mucha gente la que termina reincidiendo y se va”.
Logros
Superar la adicción al juego es muy difícil. Enrique F. se considera “recuperado hace cuatro años”. Ahora se dedica a ayudar a los que sufren lo que él sufrió en el pasado. “Cada vez que uno de los muchachos cumple un mes más de abstinencia para mí es un logro enorme – cuenta Enrique – y es lo que a mi me hace sentir mejor”.
Enrique F. comenzó a tratar su adicción al juego hace diez años, cuando asistía a reuniones de un grupo de ayuda en Tucumán, junto a otro amigo santiagueño. “Ahí, después de un año de trabajar nos insistieron en que armáramos el grupo aquí, y nosotros nos resistíamos, pero finalmente lo logramos después de mucho esfuerzo”, recuerda.
En marzo próximo, el grupo de la parroquia de Sumampa cumplirá diez años trabajando con los adictos al juego en Santiago. Desde la organización aseguraron que el grupo está “mas vivo que nunca” y que la intención es “seguir adelante, ofreciendo nuevas posibilidades no sólo a los enfermos sino a sus familias y amigos para enfrentar esta grave problemática que no es fácil de superar”.
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