Nuevamente un accidente de tránsito sobre la ruta nacional 89, a escasos dos kilómetros al sur del acceso a la ciudad de Corzuela, casi cobra la vida de un ciudadano que, cuando circulaba en su automóvil marca Volkswagen Bora, en dirección sur a norte, embistió a un asno que se cruzó sobre la cinta asfáltica.
La parte delantera del Bora quedó destrozada y de milagro el conductor salvó su vida.
El asno embestido por el vehículo, reflota la polémica por la presencia de animales sueltos en las rutas chaqueñas.
Este accidente se produjo en la noche del miércoles a las 21 y pudo ser una verdadera tragedia, ya que este animal era parte de una manada de asnos que cruzó la ruta en una hora de tránsito intenso de la zona.
Si bien los animales fueron esquivados por dos vehículos, de los cuales uno de los conductores, un joven de Corzuela, se detuvo en la banquina y dio aviso a la policía de la situación.
Mientras esperaba a los efectivos, improvisó señales a modo de advertencia a los automovilistas que circulaban por la ruta 89, esgrimiendo una pequeña linterna y un teléfono celular, logrando de esta forma evitar una tragedia.
La llegada de la policía al lugar demoró más de diez minutos, y en primer lugar solo quedó un personal que no estaba dotado de los elementos para realizar una señalización adecuada sobre el trayecto donde se produjo el accidente.
Enojados con los agentes del orden Un patrullero regresó hasta la comisaría de Corzuela a buscar más personal y los elementos necesarios para ordenar el tránsito; pero los más llamativo del caso fue que mientras ello ocurría arribó al lugar desde el cardinal sur un automóvil de la policía caminera junto a un patrullero de la comisaría de la ciudad de Charata, con varios policías en su interior.
Según testigos, ellos apenas demoraron su marcha, y ante el pedido desesperado de los conductores que circunstancialmente paraban para brindar alguna ayuda, para que encendieran sus balizas para advertir del suceso a los demás, “hicieron caso omiso al pedido y continuaron su marcha”, se quejó un testigo.
Esto cayó como una burla a todas las personas que en el lugar trataban de socorrer en medio de la oscuridad al accidentado, ya que debido a los pedazos del automóvil dispersos sobre la cinta asfáltica podía ocurrir otro accidente.
Este suceso lamentable protagonizado con una actitud que no es propia de servidores públicos pone en discusión el tema de la seguridad vial que por estos lugares sigue siendo más que preocupante, ya que el cuerpo de la policía caminera no cumple fehacientemente su trabajo preventivo, y orienta más que nada su trabajo a labrar actas de infracción en materia de documentación, dando que pensar que el cuerpo no posee más objetivo que la parte de recaudación tributaria que su labor propia de prevención como debiera ser.
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