“Es un anhelo que tengo: poder vivir de esto”

“Es un anhelo que tengo: poder vivir de esto”

 Para muchos 20 años no son nada, sin embargo, a sus cortos 24 años de edad Diana Amarilla ha recorrió un camino que pocos atribuirían a su edad. La posadeña que llegó hasta la final de Elegidos –el show de talento musical de Telefe-, optó más de una vez para que los reality sean la forma de alcanzar su meta: vivir de la música.

 Para muchos 20 años no son nada, sin embargo, a sus cortos 24 años de edad Diana Amarilla ha recorrió un camino que pocos atribuirían a su edad. La posadeña que llegó hasta la final de Elegidos –el show de talento musical de Telefe-, optó más de una vez para que los reality sean la forma de alcanzar su meta: vivir de la música.

Distintos escenarios de este estilo la vieron luchar por su sueño, ellos fueron: Cantaniño (2003), Rojo fama contrafama en Paraguay (2006) y Latin American Idol (2007); con formaciones de bandas y actuaciones en coros durante esos años, en los que también decidió radicarse en la ciudad de Buenos Aires para estudiar actuación.

Pero la participación en Elegidos “se presentó de un modo particular”, sostuvo Diana en diálogo con AgenciaHoy, dado que esta vez se decidió a dejar las expectativas y entregarse al destino. Si bien opina que siempre las cosas son como tienen que ser, “a veces uno desea algo tanto, que vas pensando en que sea que sí porque lo deseas mucho”; y esta vez no fue así.

“En este caso yo no sabía, no es que no lo deseaba, sino que no estaba segura de si estaba deseando eso o no. Entonces dije ´voy´, porque tengo la duda de algún modo, ´me presento y si tiene que ser, va a ser´. Dejé un poco que el destino, si se quiere, decida por mí y me ubique donde tenga que estar”, relató, sobre esta iniciativa que la llevó hasta el final del certamen, logrando un lugar en el programa “Tu cara me suena”.

Las metas bien claras

Más allá de los resultados finales que pueda obtener en el show de talentos actual, imagina que podrá cantar aún más y que probablemente sea de manera más masiva. “Ahora mismo, yo capaz me presentaba hace tres años acá, en el mismo lugar y no se llenaba como hoy”, justificó Diana, haciendo referencia al día en que visitó la tierra colorada en medio de sus presentaciones en Elegidos y convocó al público, con una invitación abierta y gratuita en el Multicultural de la Costanera, a disfrutar una tarde “con buena música”.

“Me gustaría seguir con la música, pero eso no es un sueño, es una realidad ya y desde siempre fue así. Pero mi sueño sería poder vivir de esto, porque ahora no puedo vivir de esto; poder trabajar y que los lugares donde yo pueda ir a expresar mi arte, también me reconozcan y se entienda que es un trabajo”, comentó la posadeña y agregó: “el arte no tiene precio, y eso ya todos lo sabemos, pero un ser humano sí; a mí me sale dinero tomar clases de canto y teatro”.

En ese sentido, reiteró: “es un anhelo que tengo: poder vivir de esto, y eso significa lo anterior, que puedan comprender y redituarlo”.

Concejos que daría y que los tiene en cuenta ella misma

Si Diana tuviese que dar unas palabras a otros artistas que recién empiezan y a los que ya están en el camino sería “que no paren de estudiar, de prepararse, que no bajen los brazos”; pero sobre todo, la cantante hizo hincapié en una cuestión referida al arte y la música: “esto es del día a día y saber que llegar es entre comillas, porque a donde sea que uno llegue es empezar otro camino y seguir trabajando”.

En ese sentido, “llegar uno no llega a ningún lugar nunca, artísticamente; es decir: si llego a sacar mi disco, si llego a hacer giras por todo el mundo; significan un montón de cosas, pero el trabajo y el entrenamiento van a tener que seguir estando”, aseguró y sumó entre risas: “podemos agregar esas cosas también a mi lista de sueños”.

Los pasos en la música

Su trayectoria comenzó a los cuatro años, asegura, cantando tango junto a su abuelo. A los seis inició a tomar clases con el reconocido músico misionero Ricardo Ojeda, en la escuela de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic). Más allá de esos iniciantes pasos, “nunca paré con la música, que es un camino muy largo”, opinó.

Actualmente integra dos bandas musicales: “Luas Canditas”, un trío de mujeres que hacen covers y “La flor amarilla”, un dúo con temas propios suyos y del pianista que la acompaña.

 

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