"Te angustia no poder resolver cosas"

Alperovich dice que quien siente la política con seriedad, vive en estado permanente de estrés.
Casi podría decirse que estrenó su primer mandato en un sanatorio. El 22 de febrero de 2004, a cuatro meses de haber jurado como gobernador, José Alperovich fue internado a causa de un pico de hipertensión arterial. En aquel momento, los médicos aconsejaron cambiar de comidas y de rutinas... y disminuir el estrés.

"La persona que siente en serio esta responsabilidad está estresada todo el tiempo. Es inevitable. No podés decir ’hago esto, corto y me olvido de este tema’. Uno trata, pero es muy difícil sacarse el estrés, muy difícil", admitió el mandatario durante una entrevista que concedió a LA GACETA. Según agregó, las cuestiones de gobierno están presentes durante todo el día. "Te levantás y te acostás pensando en que hay que hacer esto, aquello, va a faltar esto, va a llegar esto. Aunque hagás otras actividades, la cabeza es como que no te para", dijo.

Alperovich sabe que debe realizar otras actividades, ajenas a la política; pero pareciera que no es suficiente. "Me pasa que me gusta andar en bicicleta; y lo hago cuando puedo, como algo psicológico; pero aún en bicicleta voy pensando en los problemas. Igual que cuando, por ejemplo, alquilo una película: no me concentro el 100%", afirmó. De hecho, aclaró que, aún cuando se toma vacaciones, estas no impiden que se sufra de estrés.

Además de sus paseos en bicicletas, contó que cada 30 a 50 días se realiza chequeos generales para estar al tanto de cómo está su organismo. "Tengo médicos que trabajan en el ministerio de Salud que me hacen estudios permanentes; del corazón, de todo; me hacen análisis. También estoy medicado, por el pico de presión que sufrí y dejé el cigarrillo", expresó. De todos modos, dijo que ya conoce su organismo, y que sabe cuándo tiene necesidad de un descanso.

A modo de ejemplo

Para graficar la imposibilidad de vivir situaciones de tensión, Alperovich contó una anécdota. "Suelo salir por las tardes, a ver obras y esas cosas; una vez salgo y gente humilde, pobre, me esperaba en la puerta de mi casa, por un desalojo. Al desalojo había que hacerlo, pero vos pensás: ’¿y esta gente, qué va a hacer esta noche, adónde va a vivir?’. Gente humilde, necesitada, no era una avivada. Son picos de estrés. El hecho de no poder resolver esas cosas te angustia", dijo.

Dijo que cuenta con muchas historias similares, como la que vivió hace poco, cuando familiares de Silvia Castillo de Roselló, la mujer asesinada en la puerta de su casa en el barrio Ciudad Parque, lo visitaron. "Mataron a una persona, vino un pariente, un domingo, a las 10 de la mañana, a ver qué puedo hacer. Y te involucrás en el problema, uno no es impermeable", afirmó.

Internaciones recientes y un infarto en 2006

Un ejemplo de cómo el estrés afecta al político pudo verse a fines de marzo de 2006, antes de que la Convención Constituyente inicie el debate. Daniel Blanco, uno de los representantes del Partido Obrero en la asamblea, sufrió un infarto. Según dijo, se debió al cansancio: "en noviembre de 2005 se habían realizado elecciones nacionales y sin tomarnos vacaciones empezamos a trabajar en la de convencionales, que fue especial por lo intensa y porque resultamos electos. Esto impidió que pudiera descansar en marzo". A su criterio, en épocas de crisis, el estrés no discrimina. "El trabajador lo sufre porque no le alcanza el sueldo o porque no sabe si mantendrá el trabajo; el desocupado, porque no sabe si lo encontrará; y el rico, porque teme no mantener sus ganancias", dijo.

En el caso de los dirigentes, también considera que lo sufren todos, aunque por distintas causas: "los que ven en la política una vía para una vida acomodada y para hacer negocios tiemblan si no pueden ser reelectos. Los luchadores buscan dar expresión política a los reclamos de los trabajadores; ello los vuelve víctimas de persecuciones y de atropellos por parte de quienes detentan el poder", puntualizó.

Pero no hay que ir tan atrás para encontrar políticos con complicaciones de salud. A mediados de esta semana, el legislador oficialista Fernando Juri Debo sufrió un infarto mientras descansaba en Tafí del Valle. A las 10.50 de ayer, el edil capitalino Juan Carlos Mamaní (PJ) fue internado en el sanatorio Modelo debido a una suba de presión y a un cuadro de hiperglucemia. Aunque su estado es estable, permanecerá en observación hasta mañana, cuando le realicen una tomografía. "Decidimos internarlo aquí porque cuentan con los elementos necesarios para realizar estudios cardiológicos", dijo Antonio Rivadeneira, colaborador del concejal. En estos dos casos no se habló de estrés, pero no se descarta su incidencia.

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