Angustia y desesperación por una adolescente platense que no aparece

Se llama Micaela Marcozzi y tiene 17 años. No hay rastros de ella desde el martes a la mañana
Ese día comenzó como cualquier otro. El martes pasado, poco después de las 7 de la mañana, Micaela Marcozzi (17) salió de su casa en Gonnet y se subió al auto familiar junto a su mamá y sus hermanitos, rumbo al colegio Universitas, donde cursa sus estudios secundarios. La chica bajó como siempre en la esquina de 7 y 59, a metros de la escuela y su madre aceleró el auto y siguió camino por calle 59, sin sospechar que en realidad, era el inicio de un día diferente a cualquier otro. Es que esa fue la última vez que vieron a Micaela. La adolescente esa mañana no fue al colegio. Tampoco a las 14 llegó a la casa de su tía, donde la estaban esperando, ni se presentó al resto de sus actividades habituales. A medida que pasaban las horas sin rastros de la chica, el miedo y la incertidumbre acometían a sus familiares. “Tu hermana no aparece”, le dijeron sus padres por teléfono a Samuel Marcozzi (19), hermano de la adolescente. Eran ya las 20.30 del martes. Apenas unas horas después, la familia decidió radicar una denuncia por su desaparición en la comisaría 13ª de Gonnet, con la esperanza de encontrarla pronto. Sin embargo, ya pasaron cuatro días desde que a Micaela la vieron por última vez y su paradero sigue siendo un misterio. “No sabemos si mi hermana se fue sola, con alguien o se la llevaron raptada”, dijo Samuel, al reconocer que son enigmáticas las circunstancias en que desapareció. nadie sabe que paso Samuel contó que el martes la llevaron en auto a la escuela Universitas de 59 entre 6 y 7, pero nunca concurrió a clases. “Mi mamá iba con Micaela y mis hermanitos, y cuando la dejó en la esquina de la escuela, a las 7.35, siguió con su auto por calle 59. Después nadie más la vio”, relató. No obstante, por estas horas los investigadores evalúan la veracidad del relato de un testigo que dijo haber visto a la chica descender del vehículo y salir caminando en sentido contrario al de la escuela. Por su parte, la familia de la adolescente habló con las autoridades del colegio, quienes a su vez informaron lo sucedido al resto de los conmocionados alumnos. Sin embargo, ninguno de ellos aportó mayores datos sobre dónde podría estar la chica. Micaela es una joven de 1,60 metros de estatura, delgada, cabello lacio hasta el cuello de color negro, con algunos mechones rojos. Cuando desapareció llevaba un teléfono celular pero nadie atiende a los llamados. Estaba vestida con un pantalón de jogging azul, buzo del mismo color con capucha, zapatillas rojas y tenía además su mochila de la escuela. “Ella es una chica muy buena, muy cariñosa, que le gustan mucho los niños, está todo el tiempo preocupándose por los chicos”, la describió Samuel. Por eso le ha dicho a sus conocidos que cuando concluya el secundario piensa estudiar para ser maestra jardinera. No le falta mucho. Cursa el quinto año y, según dijo su hermano, en su boletín se refleja el esfuerzo que realizó en los últimos años. Para la familia no había señales que pudieran desencadenar un episodio de estas características. En los días previos a la desaparición, Micaela estuvo concentrada en la preparación de una materia previa que pensaba rendir el miércoles pasado. “No vimos nada raro como para sospechar que ella se fue. Y tampoco tuvo ninguna pelea con la familia”, insistió Samuel. ¿Pudo haberse ido con algún novio o amigo? En principio, en la familia no tienen conocimiento de que la chica tuviera alguna relación sentimental. “Cuando lo ha tenido nos contó”, aseguró su hermano. Y nunca antes se había ausentado de la casa por un tiempo tan prolongado. “Tal vez como cualquier adolescente alguna vez se enojó y se fue unas horas, pero jamás algo así”, remarcó Samuel. Lo concreto es que durante todos estos días no mantuvo ningún tipo de contacto con la familia, aseguró anoche a EL DIA su hermano, quien puso su celular (221 156743801) a disposición por cualquier dato que pueda ayudar a dar con Micaela. analizan comunicaciones Horas después de radicar la denuncia, el hermano de la adolescente escribió en Facebook un desesperado mensaje pidiendo colaboración a la comunidad, que pronto se difundió por las redes sociales. Y al mismo tiempo, el Gabinete de Búsquedas de Personas de la DDI local desplegó distintas tareas y rastrillajes para encontrarla, en el marco de una causa que está en manos del fiscal platense Marcelo Martini. En esos procedimientos contó con la colaboración de policías de distintas comisarías de la Ciudad. Por estas horas los investigadores están abocados al rastreo de las comunicaciones de la chica y al análisis de sus contactos y actividades en las redes sociales. Esos elementos serán clave para delinear una hipótesis sobre lo que pudo haberle ocurrido. Por ahora no se descarta ninguna posibilidad. “No sabemos qué pasó”, repiten en la familia. Para chequear las distintas líneas de trabajo se están revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en las inmediaciones del colegio. Con ello se intenta verificar si aparece la joven en esas imágenes y si está sola o acompañada por otra persona. Mientras tanto, policías de diferentes comisarías recorrieron los puntos de la Ciudad que suele frecuentar Micaela y pegaron afiches con fotografías de la adolescente por si algún vecino la reconoce y puede aportar datos. Además, entrevistaron a decenas de personas que la conocen y mantienen contacto frecuente con la chica. Hasta consultaron a allegados en el interior de la provincia. A pesar de todos esos pasos, la enigmática desaparición que comenzó el martes a las 7.35 de la mañana, continuaba anoche sin resolverse.

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