Era crítica la situación en toda la región sur a raíz de la caída de cenizas volcánicas. La lluvia y el viento complicaron aun más la situación. El gobernador Sapag volvió a Villa La Angostura para seguir de cerca la situación. En Neuquén Capital se espera mucho viento.
La falta de electricidad, que comenzó el lunes en horas de la noche y se extendía durante la mañana de este martes, también afectó las líneas telefónicas, por lo que la localidad neuquina estaba prácticamente incomunicada.
Algunos pobladores decidieron autoevaluarse ante el temor de que se agravaran las condiciones climáticas y que no alcanzara el agua potable, teniendo en cuenta que las bombas estaban sin funcionamiento por los problemas eléctricos.
Personal del EPEN realizaba trabajos para recomponer el servicio, mientras se esperaba que la lluvia favoreciera la tarea de limpieza de las líneas eléctricas.
El gobernador Jorge Sapag, en uso de licencia, se trasladó nuevamente desde San Martín de los Andes hacia Villa La Angostura para seguir de cerca la situación junto a su equipo de colaboradores, mientras que desde otras dependencias del Estado se intensificaban las acciones para seguir abastecimiento de productos esenciales como agua embotellada, barbijos, medicamentos y pasturas para los animales.
En San Martín de los Andes, la lluvia que cayó durante la madrugada y seguía este martes trajo alivio a la complicada situación que también se vivía, puesto que la ceniza volcánica quedó compactada y el viento alejó la nube de la zona.
“La situación está controlada”, explicaron voceros de Defensa Civil, quienes indicaron que más allá de la calma se seguía monitoreando la situación para evitar nuevas complicaciones.
Mientras tanto, en Neuquén Capital, la situación había mejorado después de la caída de una fina capa de cenizas, aunque para la tarde se esperaban fuertes ráfagas de viento que podrían alcanzar los 90 kilómetros por hora.

Comentá la nota