Angie Otero: En el escenario los cordobeses tiene ángel

Angie Otero: En el escenario los cordobeses tiene ángel
Hace cinco años, la bailarina Angie Otero desembarcó en la calle Corrientes. Desde ese entonces triunfa en Buenos Aires, gracias a la formación de sus mentoras de Córdoba.

Ella lo sabía. Cada vez que bailaba sola ante un espejo imitando a Pink, su cantante favorita del momento. Cada vez que miraba en la tele aquellos video clips de divas que manejaban como anillo al dedo las dotes de la actuación. Tenía 14 años pero sabía lo que quería: ser bailarina. Incluso escuchaba sonidos. Los aplausos que 10 años más tarde recibiría en un escenario de la calle Corrientes, en Capital Federal.

María Angélica Otero (Angie, según su nombre artístico) tuvo que convencer a más de uno en su familia antes de hacer de la danza su sustento de vida. Incluso tuvo que convencerse a sí misma, después de pasar infructuosamente por las carreras de Fotografía y Cine y Televisión. Todo parecía indicar que había nacido para la danza. Y que nada le alimentaba tanto el alma como bailar.

También tuvo que gastar más de una zapatilla de punta y sudar más de una malla de baile. Comenzó a formarse en las mejores academias de la ciudad de Córdoba y, a los 21 años, desembarcó en Buenos Aires para cosechar aplausos. Esta es la historia de Angie, una cordobesa de pura cepa que triunfa con ángel propio en las compañías de Capital Federal.

–¿Cómo fueron tus comienzos como bailarina?

–Empecé a los 14 años porque veía video clips en la tele y quería bailar como mis estrellas favoritas. De ahí comencé a conocer gente, y me fui transformando hacia el jazz, como estilo musical. Fue raro porque no hay artistas en mi familia y me costó tomar la decisión de dedicarme a la danza.

–¿Cómo fue que decidiste mudarte a Buenos Aires?

–Siempre soñé con triunfar allá, desde que terminé la secundaria. Mi profesora de danza de ese entonces me aconsejó esperar un poco. Fue Patricia Belloni, mi mentora. Además de baile me ensañaba sobre la vida. Y le hice caso. Esperé un poco. Hasta que a los 21 fui a una audición para la obra Otelo, de Pepe Cibrián, que se iba a estrenar en Córdoba. Y quedé. Después de las funciones nos invitó a adicionar para Las Mil y Una Noches, una obra que se iba a estrenar en Buenos Aires. Y también quedé. Fue un inicio genial, en calle Corrientes con un equipo excelente.

–¿Había otros cordobeses en el elenco?

–Sí, muchísimos. Diez en un grupo de veinticinco. Es que Pepe (Cibrián) no buscaba técnica en los bailarines sino esa especie de ángel, como le llaman. Es presencia, algo que no te lo da el estudio sino una forma de ser. Y yo creo que en eso los cordobeses se destacan. Te das cuenta enseguida por el carisma y algo de picardía que llevamos con nosotros.

–¿Por qué creés que se destacan los bailarines cordobeses?

–Por la forma en que nos tomamos las cosas. Siempre con humor. Y además disfrutamos mucho de todo. Para alguien de Buenos Aires es muy común ir al Teatro Colón o a la calle Corrientes. Para nosotros, que venimos del interior, es toda una sensación. Y tratamos de aprovecharlo al máximo. Aprender lo que más podamos de los maestros.

–¿Te costó adaptarte a la nueva ciudad?

–Me costó dejar la familia, el perro, el gato, el novio; todo para seguir un sueño que siempre tuve. Siempre disfruté estar en el escenario. Lo que más extrañé es la familia y la ciudad. En Córdoba es otra cosa. Otro aire y otra energía. Cuando estoy caminando por la peatonal en primavera y veo tantas flores, me dan ganas de volver.

–¿Cómo te trata ahora Buenos Aires?

–Bien. La vida me terminó llevando por el camino de la comedia musical. Es algo muy distinto a la danza. Tenés que aprender a contar una historia cantando. Así fue que entré a La Galera Encantada y comencé con obras para niños. Es otro mundo diferente. Los chicos se permiten sentir. No tienen miedo a expresarse. Es muy gratificante verlos disfrutar de la obra.

–Si pudieras mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. ¿qué encontrarías?

–Creo que es un buen camino porque logré todo lo que me propuse. Sé que con perseverancia todo se logra. Pero siempre quiero más. Seguir formándome y ser reconocida por mi talento. Voy por muchos aplausos más y, en algún momento, retornaré al hogar.

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»Historia. María Angélica Otero (Angie) nació en Argüello. Tiene 26 años.

»Formación. estudió con las profesoras Patricia Belloni, Irupé Pereyra y Teresa del Cerro, entre otras.

»Debut. En Buenos Aires con “Las Mil y una Noches”, de Pepe Cibrián. Fue becada por la Fundación Julio Bocca para aprender comedia musical. Actualmente trabaja en comedia musical con la compañía “La Galera Encantada”.

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